El Norte de Castilla

Dejan paralíticos a dos gatos con disparos de perdigones

Dejan paralíticos a dos gatos con disparos de perdigones

  • Dos de los felinos fueron recogidos por una protectora y operados en una clínica con sendos balines alojados en la columna vertebral

Los primeros gatos malheridos por perdigonazos procedentes de una colonia controlada de la urbanización Aldeamayor Golf llegaron hace un año a una clínica veterinaria y la escena, con otros dos felinos lesionados por sendos disparos a bocajarro que «les dejaron paralíticos», se repitió los pasados días 8 de agosto y 27 de septiembre. «Es evidente que son disparos realizados de manera alevosa para hacer daño a unos animales que, pese a ser callejeros, cuentan con todos los cuidados tanto por parte de un vecino como de una protectora (‘Ronroneos al rescate’) que se encarga de vacunarlos y esterilizarlos», explica el veterinario Daniel de Celis, de la clínica ‘Fierecillas’, donde fueron atendidas las últimas víctimas.

La semana pasada se conoció también que un caso similar se había dado en la localidad palentina de Villalobón, aunque esta vez el felino murió.

La cuestión no se menor si se tiene en cuenta que los hechos, por los que se han cursado las pertinentes denuncias ante la Guardia Civil, están tipificados de forma expresa en el artículo 337 del Código Penal como un delito de maltrato animal, castigado con penas de prisión que oscilan entre los tres y los doce meses de prisión para aquellos que «maltraten injustificadamente a un animal causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud». Las penas, prosigue el artículo, se impondrán en su mitad superior cuando se hubieran utilizado armas –en este caso de aire comprimido– y se hubiera causado al animal la inutilidad de un sentido, órgano o miembro principal –están paralíticos–.

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La primera víctima, ‘Marie’, recibió dos disparos efectuados «a corta distancia», uno de los cuales le fracturó una vértebra, lo que le provocó una «parálisis total de tercio posterior», según recoge el parte veterinario aportado por la protectora en la primera denuncia. La segunda gata, ‘Cudy’, también presentaba un perdigón de copa (propio de armas de aire comprimido) en la columna vertebral. «A la primera pudimos extraerle los balines, pero a la segunda ha sido imposible», resume Daniel de Celis, quien lamentan que ambas «están paralíticas».

Fuentes de la protectora lamentan que las víctimas pueden ser más –las dos últimas fueron localizadas y recogidas en el entorno de la calle Berrojo de la urbanización– y reclaman una investigación en profundidad para intentar identificar al autor de un evidente delito de maltrato animal. «Está claro que a estas gatas las dispararon simplemente para hacer daño», reitera el veterinario.