El Norte de Castilla

Una obra de teatro entre los tesoros de Goya y Sabatini en Valladolid

Recorrido teatral por el museo de San Joaquín y Santa Ana.
Recorrido teatral por el museo de San Joaquín y Santa Ana. / GABRIEL VILLAMIL
  • El museo de San Joaquín y Santa Ana ofrece rutas teatralizadas los viernes por la noche

«Ave María purísima», saluda Juana de Carrión, demandadera del convento, mientras abre el portón del museo de San Joaquín ySanta Ana para permitir el acceso de una decena de curiosos, de espectadores que asisten a una representación de teatro que comienza aquí, en el zaguán, y que recorrerá diversas estancias del monasterio en una función teatral (con sus dosis de misterio) que tiene como escenario los principales rincones de este edificio, una joya –desconocida por muchos– que presume de contar con los tres únicos óleos sobre lienzo de Goya en Castilla y León, un Cristo yacente de Gregorio Fernández, tres cuadros de Bayeu, una dolorosa de Pedro de Mena, unas de las colecciones de imágenes del Niño Jesús más impresionantes de España y una exposición con más de 600 piezas de ornamentos sagrados.

Algunos de estos tesoros forman parte de los escenarios en los que se desarrolla un montaje teatral de 50 minutos que permite –a la luz de las velas y en una iluminación plagada de rojos– visitar la tribuna, el ambulatorio o la capilla, un templo del arquitecto Francisco Sabatini de composición ovalada (solo hay 42 iglesias de este tipo en Castilla yLeón). Aquí, en esta capilla, se desarrolla la escena final de la representación, el desenlace de una historia que recuerda cómo fue la llegada de esta congregación de monjas a Valladolid.

El relato comienza con esa bienvenida de Juana de Carrión, que explica a los espectadores cómo los orígenes del monasterio de monjas bernardas cistercienses se encuentra en el siglo XIII en Perales (Palencia). El 18 de diciembre de 1595, una parte de la congregación se trasladó hasta Valladolid, que ya por entonces se rumoreaba que podría albergar la Corte. Yes en este contexto en el que se cuenta la historia. Un noble, el conde don Diego, se acerca hasta el monasterio para entregar a la abadesa, sor Catalina, un cofre con dinero de parte del rey Felipe para comprar una huerta contigua perteneciente al vecino convento de los trinitarios y poder así ampliar el monasterio. Pero el dinero desaparece y en su lugar solo queda un sarga ensangrentada.

A partir de aquí se desarrolla una representación que juega con la participación del público, que asiste a la función mientras pasea por las salas del museo, estancias en las que se puede descubrir, por ejemplo, una talla del siglo XII, dedicada a la Virgen de las Mercedes y que, explican en el museo, es la imagen más antigua que se conserva en Valladolid. A su lado, una Inmaculada policromada del siglo XVIIIy un San José de la misma época.

La representación teatral tiene lugar todos los viernes, desde las 21:15 horas, (diez euros la entrada), con el objetivo de revitalizar un museo que el año pasado estuvo al borde del cierre, después de que los responsables de la colección criticaran el olvido sistemático al que le tenían sometido la Junta y el Ministerio de Cultura. Varias reuniones de urgencia a principios de este 2016 consiguieron reverdecer el apoyo de las instituciones, con ayudas técnicas y de promoción.

Además, se amplió el horario de apertura (de lunes a domingo, 10:00 a 14:00 y 17:00 a 20:30 horas, martes cerrado) e incrementaron las visitas guiadas. Este montaje teatralizado –en principio en marcha hasta principios de diciembre– persigue abrir el museo a nuevas actividades, que se completan con conciertos.