El Norte de Castilla

Labores de extinción en la casa de la víctima y en la colindante durante el incendio del sábado.
Labores de extinción en la casa de la víctima y en la colindante durante el incendio del sábado. / J. Sanz

Dados de alta los nueve vecinos y guardias intoxicados en el incendio de Siete Iglesias

  • Un matrimonio permanece desalojado por los daños en la cubierta de la casa colindante a la de la anciana que falleció el sábado

Los nueve vecinos y guardias civiles que el sábado por la tarde resultaron intoxicados por inhalación de humo, al intentar sofocar las llamas que devoraron la vivienda en la que murió una mujer de 99 años en Siete Iglesias de Trabancos, fueron recibiendo el alta médica en las horas siguientes al siniestro después de ser atendidos en los hospitales Clínico de la capital y Comarcal de Medina del Campo, según confirmaron ayer fuentes de la Benemérita y la alcaldesa de la localidad, María Dolores García.

«Hicieron lo que pudieron para rescatar a Antonia antes de la llegada de las primeras dotaciones de los Bomberos –hasta diez desplazaron desde Tordesillas y Medina del Campo–, pero fue imposible», lamentó la regidora antes de reconocer que lo ocurrido fue «una tragedia que ha conmocionado a todos los vecinos del pueblo –cerca de medio millar–».

Las llamas, presumiblemente provocadas por un brasero o un cortocircuito en la instalación eléctrica, comenzaron en el salón del domicilio de la víctima, situado en el número 73 de la calle Larga de los Fruteros, donde ella misma se encontraba, y enseguida se propagaron por la estancia y el resto de la antigua casa de madera y adobe situada en la calle de entrada a la localidad desde la antigua carretera de Salamanca. La limitada movilidad de la inquilina, Antonia Medina, de 99 años –en enero iba a cumplir los cien–, le impidieron escapar del incendio y su cuerpo carbonizado fue rescatado hora y media después de entre los escombros de una casa derruida.

El fuego alcanzó a la vivienda colindante, en el número 75, a través de las vigas de madera y causó graves daños a la cubierta –los propios bomberos tuvieron que retirar las tejas para detener el avance de las llamas por la estructura de madera–. El matrimonio que habitualmente reside en ella, y una hija que se encontraba con ellos el fin de semana, lograron salir ilesos, si bien su casa continúa precintada, al igual que la siniestrada. «Tiene daños en el tejado y por precaución se ha mantenido precintada, así que el matrimonio ha sido desalojado hasta que se determine la situación del inmueble», añadió la alcaldesa de Siete Iglesias.

Funeral en la tarde de ayer

Por su parte, los cinco vecinos y los cuatro agentes de la Guardia Civil que resultaron intoxicados en las labores iniciales de extinción –utilizaron mangueras de las casas colindantes para intentar atacar las llamas– tuvieron que ser hospitalizados y fueron recibiendo el alta en las horas siguientes. «Están todos bien», confirmó María Dolores García, quien destacó los esfuerzos realizados por unos y otros. «Los vecinos y los agentes se volcaron», añadió antes de recordar cómo tuvieron que improvisar una suerte de «hospital de campaña en una cochera para atenderles hasta la llegada de los sanitarios –también los bomberos fueron asistidos con botellas de agua facilitadas por los residentes–».

La iglesia parroquial de San Pelayo acogió en la tarde de ayer el funeral y los restos de la víctima recibieron sepultura después en el cementerio municipal de Siete Iglesias. Antonio Medina, de 99 años, era viuda, había perdido a sus tres hijos y en la actualidad vivía sola, eso sí, bajo los cuidados diarios de sus nietos.