El Norte de Castilla

Un desprendimiento obliga a acordonar parte de la subida al cerro de San Cristóbal

Calzada acordonada por la caída de cascotes.
Calzada acordonada por la caída de cascotes. / J. SANZ
  • El riesgo de caída de más piedras sobre la calzada mantiene cortado un carril, a la espera de que Fomento asegure la ladera

Algunas piedrecillas sobre la calzada de la maltrecha carretera que conduce a lo alto del cerro de San Cristóbal indicaban desde hace meses el riesgo para los usuarios de esta vía, en su mayoría paseantes y ciclistas, además de los trabajadores del repetidor que corona su cima, fruto del mal estado de la ladera situada a mitad de camino del acceso desde la travesía de la antigua carretera de Soria, en La Cistérniga, y el futuro mirador situado a 843 metros de altitud. Este punto fue el escenario en la mañana de ayer de un desprendimiento mucho más serio de pedruscos de un tamaño considerable que se desplomaron sobre la carretera y que obligaron a los Bomberos a intervenir y acordonar con vallas un tramo de más de cien metros de longitud a la espera de que los técnicos del Ministerio de Fomento, su titular, revise el estado de la citada ladera.

El cordón de seguridad está situado a mitad de camino de la carreterucha de titularidad provincial (VP-2301), de 1.470 metros de longitud, que conduce a la cima y mantiene cortado el carril izquierdo de subida.

Y es que la propiedad del cerro compete a tres administraciones, ya que la mayor parte del montículo, incluida la cima, aunque situada en el término de la capital, pertenece al Estado, si bien la carretera es de la Diputación. Todo un galimatías que el Ayuntamiento está intentando solucionar para cumplir con una vieja reivindicación vecinal, como es transformar la cima en un mirador –las vistas de la ciudad son inmejorables– y habilitar sendas en las laderas para facilitar su uso para los caminantes.

El proyecto, aún en pañales, supondría una inversión próxima al millón de euros y depende de la cesión del espacio por parte de Fomento al Consistorio –las negociaciones para ello ya están avanzadas–. El ministerio, de hecho, fue el que se hizo cargo en febrero de los trabajos de retirada del monumento a Onésimo Redondo que coronaba el cerro desde hacía 45 años (fue levantado en 1961). La explanada, ocupada ahora solo por el repetidor, cuenta con una superficie de 23,4 hectáreas cubiertas a día de hoy de maleza.