El Norte de Castilla

Raúl Piquero, exregidor de Quintanilla de Onésimo.
Raúl Piquero, exregidor de Quintanilla de Onésimo. / A. O.

Quintanilla de Onésimo cambia de alcalde y el PSOE pierde la mayoría en Olivares

  • Raúl Piquero (PP), que suplió como primer edil a Félix Redondo, deja el cargo por motivos de salud

Unidos por un puente sobre el Duero, los municipios de Quintanilla de Onésimo y Olivares de Duero comparten ahora también actualidad informativa derivada de la actividad municipal, debido a varias dimisiones que, también es cierto, responden a motivos diferentes y a consecuencias que también se presumen dispares.

En el caso de la población de mayor tamaño, Quintanilla de Onésimo, su alcalde Raúl Piquero ha decidido dejar el cargo por motivos de salud y su teniente de alcalde, Juan Manuel Recio, sigue sus pasos pero por motivos laborales. Ambos pertenecen al Partido Popular.

Bien distinto es el caso de Olivares de Duero donde la teniente de alcalde –Fabiola Alonso-–y dos concejales más, también socialistas –Jonantan Aguado y María del Carmen García–, dejan su grupo para pasar a formar parte de los concejales no adscritos tras manifestar desavenencias con la que ha sido su compañera de partido, y alcaldesa, Raquel Sánchez. De esta forma los socialistas pierden la mayoría que tenían en el Consistorio, quedando con dos ediles; mientras que el PP tiene uno, Ciudadanos otro y, ahora, a la oposición se suman los tres ediles sin adscripción.

Al sur del Duero Piquero oficializó ayer su dimisión, lo que significa que en lo que va de mandato el municipio sumará su tercer alcalde, pues Piquero sustituyó a Félix Redondo, quien fue elegido en las últimas elecciones municipales de 2015. Félix Redondo dejó la alcaldía por cuestiones laborales.

Preguntado por su decisión, Piquero explicó ayer que dimite «por motivos de salud», que –delicada desde hace tiempo, antes de entrar en el Consistorio– se ve afectada negativamente por «la presión que conlleva la tarea en el Ayuntamiento donde gobierna en minoría y asegura que no puede trabajar como le gustaría».

Asimismo reconoció que cesa una vez realizado su objetivo de permanecer un año tras la marcha del anterior alcalde y haber cumplido con su propósito, que era el de «poner el Ayuntamiento en orden, dejando cubierto el puesto de Secretaría, con las cuentas y todo funcionando bien». Por ello considera que era «el momento de dejar la política» una vez que ha cumplido su compromiso.«No me encuentro con fuerzas para trabajar en minoría».

A partir de ahora se abre un plazo máximo de 20 días para elegir un nuevo alcalde, cargo al que se postula el actual segundo teniente de alcalde, David Redondo, del Partido Popular. Otra cosa es que se llegue a algún tipo de acuerdo, como pudo suceder hace un año, cuando el PSOE estuvo a punto de hacerse con la alcaldía, pues las fuerzas en el Consistorio son de 3 ediles por partido: PP, PSOE y Ciudadanos.

Tanto PSOE como Ciudadanos, sensibles a la situación y teniendo en cuenta el motivo de la dimisión del alcalde, respetan su decisión sin entrar valoraciones de ningún tipo. Tan solo señalaron estar a la expectativa de los relevos que se van a producir en el Consistorio para que se restablezca la actividad municipal y continuar trabajando por los vecinos.

Crisis en Olivares

Al norte del Duero, en Olivares, las aguas se tornan bravas ante la dimisión de 3 de los 5 concejales socialistas del equipo de gobierno, que ahora queda reducido a dos: la alcaldesa y un edil. Los dimisionarios argumentan su postura en la pérdida de confianza en la gestión de la regidora, señalando que a partir de ahora su intención es no «apoyar una política» trazada por Sánchez que consideran «que no va con Olivares de Duero, que es un pueblo y no Valladolid».

«No vamos en el mismo barco que la alcaldesa», afirmaron. Por su parte la regidora ha explicado que cuenta con el apoyo de la Secretaría provincial y del partido, por lo cual está muy agradecida, a la vez que no comparte los argumentos de sus excompañeros, cuyos motivos para no apoyarla cree Sánchez que trascienden la vida política y alcanzan el ámbito privado.

De igual forma, la alcaldesa ha indicado que la gobernabilidad del Ayuntamiento está garantizada, no solo porque la moción de censura es inviable al ser necesarios 8 votos cuando son 7 los ediles del Ayuntamiento –merced a la ley antitransfuguismo–, sino también por la «relación positiva» con la oposición.