El Norte de Castilla

Deseos de paz en Colombia desde el corazón de Castilla

Bandera de Colombia en al vallisoletana avenida de Medina del Campo.
Bandera de Colombia en al vallisoletana avenida de Medina del Campo. / RAMÓN GÓMEZ
  • La comunidad colombiana, compuesta por 524 vecinos en la capital, sigue «con preocupación y esperanza» los acuerdos entre el Gobierno de su país y las FARC

«La paz es muy difícil de conseguir», reconoce Patricia Puerta, vallisoletana de Colombia, diez años y una vida a orillas del Pisuerga, sus orígenes y buena parte de su familia allá, al otro lado del océano, a 7.500 kilómetros de distancia, en el país que este fin de semana le dijo no en plebiscito (50,2% de los votos, más del 60% de abstención) al acuerdo pactado por el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). «Veo muy difícil alcanzar la paz definitiva. Pero no podemos volver a lo de antes, a la intranquilidad, a la incertidumbre, a no saber qué hacer». Dice Patricia que ha vivido con «preocupación» la votación en su país, no solo porque el resultado podría obligar a «volver a empezar todo el proceso», sino, sobre todo, porque allí todavía viven amigos, familias, conocidos que tienen que gestionar su vida cotidiana con una paz que no termina de cuajar.

Patricia es además la presidenta de Ascolva, la Asociación de Colombianos en Valladolid, un colectivo que presta ayuda, asesoramiento y compañía a los 524 compatriotas que, según el último padrón (1 de julio) residen en la capital. Son 877 en la provincia. Ymuchos de ellos podían votar en el plebiscito del pasado fin de semana. El gobierno colombiano instaló una urna en el centro cívico de La Rondilla. Pero muy pocos de los colombianos residentes en Valladolid pudieron depositar su voto.

«El consulado en ningún momento nos ha informado de nuestro derecho. Nos tuvimos que enterar a través de Internet por un periódico de nuestro país. Ylo supimos con tan solo tres días de plazo», explica Carmen Martínez, colombiana con 16 años de residencia en Valladolid. Colectivos como Asaín (Asociación de Ayuda al Inmigrante), del que Carmen es responsable, inició una campaña informativa sobre el derecho al voto. Fluyeron los mensajes en grupos de ‘whatsapp’, se empapelaron locutorios. Pero muy pocos vallisoletanos de Colombia pudieron participar en la votación.

«Nos pedían la inscripción previa en un registro y para eso teníamos que ir a Madrid. Con tantos impedimentos, muy pocos han votado», admite Carmen. Apenas una veintena durante las primeras horas en las que la urna estuvo abierta. La comunidad colombiana en Valladolid lamenta las trabas que el consulado ha puesto para facilitar el proceso. «Los dominicanos o los ecuatorianos que viven aquí están mucho mejor arropados por sus países que los colombianos», censuran desde los colectivos.

De acuerdo con las cifras facilitadas por el Gobierno de Colombia, en España se instalaron 193 mesas de votación (una de ellas en Valladolid) donde depositaron su voto 7.138 colombianos con residencia en España. Apenas el 8,33% del total, 85.658. El resultado aquí apuntó a un apoyo del sí (68,63%) a las condiciones del acuerdo de paz, frente al 31,35% de las papeletas que se decantaron por el no.

«Creo que la gente que ha sufrido la guerra estaba mayoritariamente con el sí, pero tampoco se han explicado bien las cosas. No se ha dejado claro si los campesinos van a poder retomar sus tierras, si se las van a devolver. Ha habido una falta de información muy grande», lamenta Martínez. Y quizá de ahí venga, entienden, el apoyo al no (con una ligerísima mayoría) en su país. «Ha ganado el no por ciertas decisiones que se han tomado y que quizá no se han adecuado a la situación del país», apunta Puertas.

¿Y ahora, qué? «Hay que lograr un acuerdo satisfactorio, que se pare la violencia, que se alcance un alto el fuego definitivo, que se logre el fin de los secuestros, que se consiga seguridad», indica Patricia, quien pone como ejemplo de la dificultad para hallar una solución lo que ocurre en su propio círculo de amigos y familia, donde hay opiniones en ambas posturas, la del sí y la del no. «Lo importante –concluye– es resolverlo, acabar con tantos años de guerra porque esto ha afectado al desarrollo del país, nos ha estancado económicamente».

Y la imagen, dicen. La imagen. «El otro día en Cuatro pusieron un reportaje sobre mi país.Y solo se hablaba de la droga. Se meten en sitios... y nada más. No se decía nada de tanta cosa buena y bella que hay. Medellín es increíble, la Sierra Nevada de Santa Marta...», presume Carmen. Y Patricia continúa con el relato de su Colombia: «Gente maravillosa, deseo de progreso, historia bellísima y mucho empuje, uno de los países más completos que hay».

Y de él presumen los colombianos que hacen su vida en Valladolid. En la capital, 524. Una cifra alejada de los 1.456 que llegaron a vivir en la capital del Pisuerga (en 2010). Muchos de los que aquí han echado raíces se agrupan en torno a la Asociación de Colombianos de Valladolid, colectivo que organiza actividades sociales, culturales y benéficas, con el objetivo de mantener vivas las tradiciones de Colombia en el corazón de Castilla. Para ello, celebran a lo largo del año diversas actividades, como la noche de difuntos (31 de octubre)y el alumbrado, el día de las velitas (7 de diciembre).