El Norte de Castilla

El Ayuntamiento estudia usos para el mercado de López Gómez tras su cierre

Imagen del pasado viernes en las Galerías López Gómez.
Imagen del pasado viernes en las Galerías López Gómez. / G. VILLAMIL
  • El Consistorio tiene que abonar 36.000 euros al año para hacer frente a los gastos de un espacio de 2.000 metros

Falta de inversiones durante las dos últimas décadas, la feroz competencia de medianas superficies que han desembarcado en el centro de la capital vallisoletana, y para remate, la crisis económica y de consumo que desde el año 2008 ha afectado también a los pequeños establecimientos. Estas son algunas de las causas que los comerciantes de Galerías López Gómez, situadas junta a la plaza de la Universidad, argumentan para justificar la próxima clausura de este espacio municipal, que echará el cierre antes de Año Nuevo. Ni siquiera la campaña de Navidad parece que les salvará.

Esa es al menos la previsión de la Concejalía de Medio Ambiente y Sostenibilidad, de quien depende esta superficie de unos 2.000 metros cuadrados distribuidos entre dos plantas. Su responsable, María Sánchez, que llegó al Consistorio en junio de 2015, reconoce que «no se ha podido hacer nada para tratar de recuperar este área comercial», que abrió a mediados de los 70 con acceso por las calles López Gómez y Tercias.

A finales de 2009, los 20 industriales con presencia en las Galerías trataron de optimizar las ventas mediante la reducción del espacio y la reubicación de los puestos. Años después, tan solo quedan seis comerciantes que venden frutas, pescados, carnes y embutidos.

«Desde la Concejalía hemos tratado de dar una salida a estos comerciantes de tal modo que dos se trasladarán hasta el Mercado del Val, uno al de Delicias y otro está pensando si cierra o no. Nuestra preocupación en estos meses ha sido dar una salida laboral a las familias que han estado tantos años en las Galerías López Gómez», dice María Sánchez, que recuerda, no obstante, que todos los industriales llevaban en situación precaria desde hacía seis años ya que «no se habían renovado las concesiones que otorgaban el Ayuntamiento».

Con la decisión de cerrar este espacio, el nuevo equipo municipal del PSOE y VTLP tendrá que decidir qué uso dará a estos 2.000 metros cuadrados y la inversión que supondría reformar unas instalaciones que podrían permitir más servicios dotacionales para la zona del centro. Se abre ahora el debate de opciones.

Lo que sí tienen claro en la Concejalía responsable de los mercados municipales es que al final de su etapa, Galerías López Gómez están suponiendo un desembolso de unos 36.000 euros anuales.

Un gasto que sale de abonar cada cuatro meses 6.000 euros por el mantenimiento, y otros 1.000 euros más de la comunidad de propietarios de un edificio con más de 10 plantas. Este desembolso ha aumentado también por la marcha de los anteriores comerciantes. Los que se han quedado insisten en que las tasas municipales han crecido al haber tantos puestos cerrados. Una superficie de 25 metros cuadrados abona cerca de 500 euros anuales, incluida la comunidad.

Final de historia comercial

«Cuando entramos en el Ayuntamiento había nueve industriales y en estos meses el goteo ha seguido por la bajada de la actividad pese a que algunos han conseguido resistir», señala la edil, quien añade también que en junio de 2015 en el mercado de la Rondilla habían cerrados siete de los 41 puestos que tenía este espacio comercial.

La instalación de estas galerías, debajo de un bloque de viviendas, se adoptó por el Ayuntamiento a mediados de los 70, para resolver el problema generado por la prohibición de venta en la zona de Portugalete. El Consistorio permitió también la instalación de otras galerías en el barrio de la Rondilla.

El de López Gómez es uno de los equipamientos que posee el Ayuntamiento con problemas, pero no el único. La Concejalía debe también resolver la renovación de las concesiones del Campillo que desde el 2011 están paralizadas. Además, el aparcamiento de esta zona permanece cerrado desde febrero de 2014.

Imagen desoladora

Carnicero, convertido en industrial, Ovidio Gómez llegó a las Galerías López Gómez hace 25 años, y en su ánimo está «por ahora» ser él último que cierre este mercado municipal.

«Me quedaré hasta el final puesto que por el momento el Ayuntamiento no me da ninguna solución para poder reubicarme en otro lado. Lo que me han ofrecido me recorta las ventas ya que solo podría vender carne de cerdo, y no de pollo y ternera, y con estos productos no salimos adelante. El Ayuntamiento tiene que entender que lo que no puede ser es que con los realojos que nos proponen vayamos a peor», explica. Aunque este industrial posee una licencia amplia, no puede comercializar todas las carnes en el Mercado del Val, pendiente de reabrir, ni en El Campillo ni en el de Delicias.

«Los clientes han ido desapareciendo poco a poco, y no ha dado tiempo ni a decirles que se cerrarán las galerías. La imagen que damos es desoladora: tan solo seis puestos que alejan a los compradores, cuando antes las dos plantas estaban llenas. Ahora nadie quiera las tiendas», dice. A principios de los 90 estos puestos se traspasaban con importes de hasta 18.000 euros. «Hoy, ni gratis».

Ovidio Gómez, junto a Cárnicas La Flecha, posee otros dos establecimientos en Parquesol y Arroyo de la Encomienda. Con la salida, su preocupación es saber quién pagará la indemnización de la empleada, «ya que tendré que despedir a una persona que lleva muchos años. Hasta ahora, lo que sacamos es para pagar esta nómina», apostilla.