El Norte de Castilla

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Cierre de la actuación de Yunke. / G. V.

El mago Yunke, Oráculo de Oro

  • El fallo del jurado se dio a conocer ayer tras la quinta y última representación, que rozó el lleno del Teatro Calderón

A ‘showman’ es difícil ganarlo. A mago, parece que también. Al menos, ninguno de los otros cuatro aspirantes al Oráculo de Oro lo consiguieron. Y es que el carismático Yunke se hizo ayer con este galardón mundial de magia que se entregó en el Teatro Calderón, marco de las cinco representaciones que se sucedieron desde el sábado y que llegaron a más de 4.000 personas.

Un espectáculo, el del mago español, lleno de fuerza y efectos especiales. Coreografías, rock, iluminación, atrezo, vestuario y mucho fuego se pusieron de su parte para hacerse con el galardón, que le reconocerá durante los próximos 365 días como el mejor del mundo en lo suyo.

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  • Oráculo de Oro al mejor mago del mundo

¿Sus méritos? Espadas y antorchas con las que atravesó a su asistente, su propia hermana, sin que sufriera ningún daño. Liberarse de una camisa de fuerza encerrado en una caja, un reto que ni siquiera logró superar Houdini. La complicidad del público, con el que interactuó en todo momento. Y la ternura de los niños, que lo aventajaron en espontaneidad en algún que otro momento.

Como niños

Se dejó la piel cada minuto. Y no era para menos. Tenía enfrente la fuerza del –también español– Miguel Gavilán, que entre aros, cajas y espadas dejó al público con la boca permanentemente abierta. La seducción rusa de Netcheporenko, que hipnotizó a pequeños y mayores con una sábana voladora tras la que aparecían y desaparecían matrioskas.

La pasmosa –y casi sobrenatural– habilidad con las cartas de Hyunjoon Kim, que con una elegancia importada de Corea del Sur hacía emerger naipes y pelotas que explotaban en destellos de luz. Y, por último, la sensibilidad del mimo francés Jerome Murat, que armonizaba ternura y risas en una actuación en la que parecía multiplicarse (sus dos cabezas no lograban ponerse de acuerdo).

Fue un viaje de dos horas en las que Luis Larrodera, presentador, actor y monologuista, fue el hilo conductor usando grandes dosis de humor. Lo advirtió desde el principio:«La magia se vive mejor como un niño. La magia es jugar». Y el público jugó, ratificando a Valladolid como sede para la tercera edición del evento, que tendrá lugar en 2017.

«He viajado a muchos lugares y, en muy pocos, la magia es considerado un arte, algo que sí he encontrado en Valladolid», justificaba Gerrit Bregman, vicepresidente de la Federación de Sociedades Mágicas del Mundo. Fue él precisamente el que desveló la decisión del jurado momentos después de que Iván Asenjo recibiera el Oráculo Aficionado y Miguel Gavilán, la Almena Mágica.

El evento (en el que colaboraban, entre otros, el Ayuntamiento y la Diputación de Valladolid, la Junta de Castilla y León y El Norte de Castilla) contó también con la presencia de Óscar Puente, alcalde de la ciudad; Jesús Julio Carnero, presidente de la Diputación; Mar Sancho, directora general de Políticas Culturales de la Junta; y Juanjo Rodríguez, director de Oráculo de Oro-Valladolid Destino Mágico.