El Norte de Castilla

El acusado de girar recibos falsos por 478.000 euros se limitaba a «dar a la tecla» del ordenador

  • El tesorero de la ya desaparecida Hicusa Pckaging, con sede en Tordesillas, se sienta en el banquillo

El que fuera director financiero y tesorero de la ya desaparecida Hicusa Pckaging, S.A, con sede en Tordesillas y dedicada a la fabricación de envases de plástico, se ha declarado inocente del delito continuado de estafa del que viene siendo acusado por girar a Caixa Bank recibos ficticios de servicios prestados a otras mercantiles para que la entidad se los fuera descontando de la línea de crédito por importe de 500.000 euros que le había sido concedida.

«Yo me limitaba a dar a la tecla del ordenador autorizando con mi clave el envío de esas facturas», ha alegado Mario de la R.B, en referencia a que, según sostiene, ni siquiera comprobó la veracidad de las mismas por importe de 478.000 euros que le pasaba el departamento de administración y que fueron enviadas a la entidad entre octubre de 2008 y febrero de 2009 para que ésta fuera descontando el importe del crédito concedido.

«Para eso estaban contabilidad y ventas», ha precisado el extesorero, para quien el Ministerio Fiscal y la acusación particular, en representación de Caixa Bank, solicitan cuatro y tres años de prisión, respectivamente, por delito continuado de estafa, frente a la petición absolutoria de la defensa.

El acusado, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha explicado igualmente que fueron los dueños de la mercantil los que en 2008 acordaron ampliar de 250.000 a 500.000 euros la póliza de cesión de créditos que Hicusa había concertado con la entonces Caja de Ahorros de Burgos, posteriormente Caixa Bank, y en la que la empresa iba descontando las facturas falsas, hasta que las mismas fueron devueltas por impago y el banco acordó finalmente cerrar la referida línea.

Papel contaminado

Precisamente, dos testigos que por aquel entonces trabajaban en Caja de Burgos, uno de ellos jefe de zona, han coincidido al señalar que no tuvieron constancia de lo que estaba ocurriendo hasta que un día los administradores de Hicusa, los hermanos Manuel y Antonio M.L, les citaron en las instalaciones de la empresa para hablarles de su plan de expansión y pedirles ayuda porque había «papel contaminado», en referencia a los recibos ficticios que se habían girado a la entidad bancaria para que fueran descontados del crédito.

«Nos quedamos en estado de shock. Nos pusimos en contacto con la central y se cerró la línea de descuento para evitar más problemas», ha recordado uno de los testigos del banco.

Los dos hermanos que ejercían la administración compartida en Hicusa, sin embargo, han asegurado no recordar nada del supuesto encuentro con los representantes de Caja de Ahorros Municipal de Burgos ni de haber hablado de «papel contaminado», al tiempo que uno de ellos, Antonio M.L, ha roto una lanza en favor del acusado al mostrarse «convencido de que Mario de la R. no se ha llevado un céntimo de la empresa».