El Norte de Castilla

Juan Manuel Cordero pone una de las banderillas.
Juan Manuel Cordero pone una de las banderillas. / M. M.

Simancas rinde tributo a Víctor Barrio

  • Cinco orejas se llevaron los tres maestros y el novillero que participaron en el homenaje al matador de toros fallecido

Cinco orejas se llevaron los tres maestros y el novillero que ayer rindieron homenaje en Simancas al reciente matador de toros fallecido Víctor Barrio. La tarde arrancó con el paseíllo de las siete doncellas luciendo sombreros cordobeses.

Junto al presidente, se encontraban la corporación municipal, el alcalde Alberto Plaza Martín, y los concejales Alberto Barrera del Barrio y Carmen Carretero Manso. Tras el paseíllo de las doncellas, salieron al coso junto a sus cuadrillas, el rejoneador Juan Manuel Cordero, el novillero José Luis Vega, y los maestros David Luguillano, Joselillo y Damián Castaño.

Todos y ante una plaza, a medio llenar, rindieron un minuto de silencio por su compañero, colega y amigo Víctor Barrio. Entre el público, se encontraban familiares de Barrio, dos primos, Angélica Sanz Hernanz y Lucas Ortiz Sanz, y miembros de la Asociación Cultural de Amigos de Víctor Barrio. Emocionados recogieron en manos de Alfonso González y de Pepe Mayoral, gerentes de Taurogest, empresa organizadora del festival, una placa conmemorativa. Peñistas de la asociación del homenajeado, valoraron el detalle tanto del municipio, como de los simanquinos, y por supuesto, de los toreros. «Es un tributo sencillo, pero estamos muy agradecidos», aseguraron.

Tras la entrega, arrancó una tarde en la que los simanquinos disfrutaron de las faenas y de la bravura de los toros de la ganadería ‘Tierz’, de César Mata (Tudela de Duero). El rejoneador Juan Manuel Cordero fue el primero en saltar al cosso. No lo tuvo fácil. En una embestida, se cayó del caballo sin mayores consecuencias que el sobresaltó del público. Rejón limpio en las tablas y en los medios, le faltó espacio y le sobró toro. Con las banderillas se pudo lucir, sobre todo, al final, aunque el estoque se le resistió tras dos intentos, le dio muerte con el cachetero.

El primer matador en salir al ruedo fue el vallisoletano David Luguillano quien brindó el morlaco a la familia de Víctor Barrio. El toro con «genio», le dio trabajo a Luguillano quien reconoció que le había costado. Pero no se achantó, y el vallisoletano con un toro que le dio juego y le acompañó en la faena, pudo lucirse. Elegante con el astado y quizá algo respetuoso, como siempre, cuajó una gran tanda de naturales con un novillo tierno que respondió a los sucesivos pases de pecho. Inaudito, acabó bien con la espada.

Público entregado

El público entusiasmado pedía las dos orejas, finalmente el presidente se resistía y otorgó una. ‘Joselillo’ fue el gran triunfador. Con una tanda de verónicas colosales, recibió bien tierra, cercano con el capote, correcto al natural, desarrolló la faena en los medios. Un público entregado pidió más premio que las dos orejas que le concedió la presidencia. Al final, el astado volvió al corral con el rabo.

Damián Castaño, que sustituyó a Javier Herrero, torero de gusto clásico y académico, al que acompañó el novillo, dobló la rodilla, y le permitió el lucimiento con la muleta. Voluntarioso y digno con la espada se llevó una oreja. Remató la tarde, el novillero José Luis Vega, el figura en ciernes, elegante al natural, estética pura, aunque tierno con la espada.