El Norte de Castilla

Ramiro y Santiago muestran la producción de tomates.
Ramiro y Santiago muestran la producción de tomates. / L. N.

Horticultura ecológica, un negocio al alza

  • Santiago López y Ramiro García, creadores de la empresa La Dama de Torozos

Tras veinte años de servicio en una empresa del sector de la construcción, Santiago López (45) se quedó en paro. Fueron días complicados para él y su familia, en los que el desánimo inicial dio paso a una gran ilusión por montar algo por su cuenta. Su primera idea fue crear un centro de ocio equino en su pueblo, Ciguñuela. Realizó todos los trámites y avanzó las obras, aunque finalmente tuvo que aparcar el proyecto para más adelante «por pura burocracia», según él mismo afirma. El pasado mes de febrero se embarcó en una nueva iniciativa empresarial junto con su socio y amigo Ramiro García (35).

Ambos han invertido sus ahorros, esfuerzos y todas sus ilusiones en su centro agrícola ecológico ‘La Dama de Torozos’, cuyo nombre escogieron en honor a la bonita torre que preside su pueblo. Ramiro es técnico agrícola y hace 11 años montó un negocio de horticultura ecológica en Ciguñuela, que estuvo explotando durante algún tiempo. Por motivos personales tuvo que cambiar de ciudad y aparcó su negocio hasta que, a principios de este año, decidió retomarlo y para ello contó con su amigo Santiago que estaba en paro. «Durante un tiempo trabajé como jardinero y ahora me dedico de lleno a la agricultura ecológica. Me he formado mucho al respecto y he estado investigando sobre todo, en lo que a la comercialización de productos se refiere», explica este emprendedor, que está en pleno proceso de captación de clientes.

Cuentan con una parcela de 10.000 metros cuadrados, aunque de momento tan sólo explotan 2.000 metros. Disponen de varios grandes invernaderos dotados con un sistema de riego por goteo accionado por luz solar. Allí producen verdura de temporada y plantas aromáticas en ecológico bajo la certificación del Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León (CAECYL).

En estas fechas, su explotación hortícola produce diferentes variedades de tomates, pimientos, pepinos, calabacines, lechugas, berenjenas, acelgas y también plantas aromáticas. «También plantamos melones y sandías y en invierno, además, tenemos escarola y espinacas. Nuestros productos no se tratan ni con pesticidas ni con ningún otro componente químico, eso hace que sean totalmente saludables y que por ejemplo, el tomate tenga un auténtico sabor a tomate», subraya Santiago.

A particulares

Venden principalmente a particulares y están presentes en redes de consumo, tiendas convencionales y también tiendas y mercados ecológicos. «Vendemos nuestros productos principalmente en Valladolid y pueblos limítrofes como pueden ser Zaratán o Arroyo de la Encomienda, donde por un pedido mínimo de 15 euros, lo llevamos a domicilio sin coste. En Ciguñuela, nuestro pueblo, también tenemos bastante clientela, pero tenemos que captar mucha más ya que ahora, tenemos mucho excedente», subraya Santiago.

Para Santiago, ésta es la primera vez que dirige un negocio. Por ello, quiso participar del curso ‘Autónomo en Prácticas’, de Red Talento Empleo, que se impartió en Simancas y que le ayudó a adquirir conocimientos imprescindibles en materia de autoempleo y, sobre todo, «conocer las experiencias de gente emprendedora que ha seguido tus mismos pasos. Además también me formaron sobre temas fiscales, de gestión empresarial, informática, Internet y redes sociales», explica.

Al respecto de las redes sociales, son conscientes de que pueden convertirse en un gran aliado para su negocio, por ello, tratan de potenciar todo lo que pueden su perfil de Facebook con novedades y promociones que atraigan a nuevos clientes. «Hemos notado que cada vez que colgamos fotos con nuestras cestas de productos, cada vez hay más interesados y aumentan los encargos», explican los horticultores.

Mucho trabajo

Están satisfechos con el buen rumbo del negocio, aunque afirman que estos primeros meses han sido muy duros. «Son muchísimas horas de trabajo, ya que al no utilizar abonos químicos, la dedicación y el tiempo que se emplea en el cuidado de las plantas y en el control de plagas es mucho mayor que en una explotación convencional. Además, el coste de producción también es más elevado. Esperamos que la gente poco a poco se vaya concienciando de que estos productos naturales, son mucho más beneficiosos para la salud», asegura Santiago.

«Cada vez hay más demanda de productos ecológicos, pero lo cierto es que los canales de comercialización que existen son todavía insuficientes. Hay mucho producto ecológico a la venta, pero con precios desorbitados. Los nuestros no son productos elitistas. Nos queremos dirigir al gran público y para ello hemos ajustado nuestros precios al máximo, de forma que prácticamente lo hemos igualado a los productos tradicionales», añade Ramiro.

«Emprender es duro, complicado y difícil. Estamos convencidos de que el negocio despegará. Para ello, tenemos que hacer una intensa labor de divulgación sobre los beneficios de estos productos ecológicos», concluyen.