El Norte de Castilla

Las piscinas municipales cerraron con 2.700 usuarios más que el pasado año

  • Alberto Bustos, concejal de Participación Ciudadana, considera que el éxito de afluencia se debe «a las políticas de precios y entradas y en las promociones empleadas»

A falta de playa –con todos los respetos hacia Las Moreras–, buenas son piscinas. Ese es el sino de todo vallisoletano que pase sus días estivales en la capital. Las temperaturas suben, mucho –este año en concreto se ha registrado el tercer verano más caluroso de los últimos veinte, con 62 de los 73 días superando los 30 grados y con el agravante de la desaparición de las lluvias por más de dos meses–, y no son pocos los que están de acuerdo en que julio y agosto (y numerosos días de junio y septiembre) se hacen mucho más llevaderos con algún que otro chapuzón mediante. Ahí están las cifras para corroborarlo.

El año pasado –con unas temperaturas también muy altas– las cuatro piscinas municipales de Valladolid, Juan de Austria, Canterac, Rondilla y Puente Duero cerraron sus recintos con unos niveles de afluencia francamente buenos, registrando un significativo ascenso respecto a 2014 –las cuatro subieron y el aumento conjunto fue de un 24,1%– y logrando sus mejores números de siempre en Canterac y Puente Duero, y este año los resultados han sido muy similares. Incluso levemente mejores. Las piscinas abrieron el jueves 16 de junio y cerraron el pasado viernes 2 de septiembre, y en esos dos meses y medio se alcanzaron los 130.362 usuarios, superando de esta manera a los 132.768 del pasado verano, aunque manteniéndose lejos aún de los 145.858 del año 2010.

Incluso la piscina de Puente Duero ha vuelto a batir un verano después su récord particular, que estaba en 14.824 bañistas, alcanzando los 16.305. Las instalaciones de Juan de Austria, por su parte, también han visto incrementadas sus cifras de concurrencia pasando de 27.089 personas a 30.619. Canterac, la joya de la corona, sí ha sufrido sin embargo un leve descenso en su afluencia de bañistas, pasando de 59.019 a los 56.760. En la piscina de Rondilla los resultados no varían prácticamente nada, habiendo registrado 29.084 usuarios respecto a los 29.430 de 2015. «Se confirma así la tendencia ascendente de afluencia que ya vimos el verano pasado», asegura el propio concejal de Participación Ciudadana, Juventud y Deportes, Alberto Bustos, quien defiende que este éxito radica en «las políticas de precios y entradas y en las promociones empleadas».

De ese total ya mencionado de 132.768 bañistas que han pasado por las piscinas pucelanas durante este verano, 65.527 eran abonados A, 8.705 eran abonados B, 2.637 eran abonados C, 12.049 eran abonados D, 8.161 fueron con bono para adultos, 4.638 fueron con bono infantil, 15.532 fueron con entrada suelta de adulto y 15.435 fueron con entrada infantil suelta, mientras que los 84 restantes fueron mediante promoción especial escolar o deportiva.

Efectiva política de precios

Cabe recordar que para este verano que ya acaba el Ayuntamiento decidió congelar los precios de los bonos y tarifas generales, además de rebajar las entradas infantiles. Los niños con menos de 4 años pudieron entrar de forma gratuita y, entre los 4 y los 17 años, los bonos de baño tuvieron una rebaja del 4% (la entrada salió por 2,30 euros, frente a los 2,40 de 2015). Además, los sábados, domingos y festivos, todos aquellos niños y jóvenes que participaron durante el curso 2015-2016 en juegos y deportes escolares pudieron acceder a las piscinas de verano por 1,50 euros (cuando la entrada individual eran de 2,80 euros). Según el propio Bustos, esta era una forma de facilitar el acceso a actividades de ocio durante el verano, potenciar que los niños vayan a la piscina y, además, era una manera de arrastrar a los adultos a que los acompañaran».

Con el evidente triunfo por parte de la administración en la gestión de los precios, las piscinas cerraban el viernes 2 de septiembre, coincidiendo desafortunadamente con una ola de calor, la última del verano. Muchos bañistas asiduos pidieron retrasar el cierre unos pocos días, sin embargo su petición fue denegada. Lo bueno también se acaba.