El Norte de Castilla

Lauki y Dulciora se la juegan en septiembre

Lauki y Dulciora se la juegan en septiembre

  • La asamblea de la empresa de dulces decidirá el día 17 si negocia el plan social o se opone de forma frontal al cierre; la planta láctea echará la verja el día 30 a las 00:00 horas

A algunos trabajadores de Lauki, estos días, les han hecho a menudo una pregunta curiosa.«Pero, ¿seguís trabajando?». Es lo que tiene el verano.La sensación ficticia de borrón y cuenta nueva, de que lo pasado, pasado está y que ahora, en septiembre, o en octubre, o cuando pasen las fiestas patronales, se empieza de cero. ¿YLauki? «Seguimos trabajando como el 10 de marzo, cuando nos dijeron que cerraban la fábrica», aclaran.

Ni para ellos ni para sus compañeros de Dulciora ha sido un verano normal. Cuando los ‘laukis’ se fueron de vacaciones lo hicieron con el documento que recoge qué harán si Lactalis mantiene el cierre de la empresa a 1 de octubre. Recolocarse, pedir la cuenta, acogerse al plan de rentas para mayores de 55 años... Sabían que a su vuelta, muy posiblemente, la amenaza seguiría allí, como el dinosaurio de Monterroso. Y así ha sido.

En Dulciora, mientras, los miembros del comité de empresa alteraron sus calendarios habituales de vacaciones para seguir alerta, porque para ellos también pasa el tiempo y lo que era un plazo larguísimo hasta el cierre se ha convertido ya en un continuo de plazos.Mondelez quiere cerrar antes de final de año el plan social. En mayo, aproximadamente, comenzarían a desmontar líneas de producción.Y con ello llegarían los primeros despidos.

Sí. Se viene un otoño asqueroso enValladolid.

El 22 de septiembre se marchará oficialmente el verano –aunque por estos lares lo normal es que el termómetro decrete antes ese final– y nueve días después, 19 trabajadores de Lauki se quedarán en el paro si antes no surge un comprador que satisfaga a Lactalis.

Otros 11, según se firmó en el plan social pactado por si la venta no fructificaba, se acogerán al plan de rentas para mayores de 55 años. Y los 55 trabajadores restantes serán recolocados por la multinacional en otras plantas españolas (Granada, Villalba, Mollerusa, Peñafiel,Zamora...).

Y esto tiene pinta de ser así porque Lactalis, creen los trabajadores, no tiene ninguna intención de vender la fábrica de Valladolid a otra empresa. «Es casi una cosa anunciada, no han cedido ni un ápice, están dejando pasar el tiempo, hacen como que quieren vender», comenta José Manuel González, presidente del comité de empresa de Lauki. La última negativa, ante el interés de Quesería Ibérica, estaba cantada.Lactalis ha reiterado en todo momento durante este proceso que nunca vendería a un posible competidor. Y son pocos los sectores que podrían aprovechar unas instalaciones como las de Lauki para fabricar otra cosa que no sea leche y sus derivados.

Aunque puede que la verdad de fondo de todo el asunto sea más prosaica aún. «Aunque hubiera otra cosa ellos no quieren sentar un precedente que diga que Lactalis ha vendido algo porque a la próxima que quieran cerrar se van a encontrar con el ejemplo de Valladolid», señala González.

Lactalis no es de esas empresas que sientan precedentes alegremente.Si acaso, los sientan en beneficio propio.Se hizo con Parmalat con la oposición de Berlusconi. Ha comprado y cerrado plantas por todo el mundo. También en España. Lauki solo es una pieza más de las muchas que ha removido desde que comenzó a convertirse en el gigante lácteo mundial que es hoy.

El miércoles pasado enviaron una nota a los trabajadores y a la Fundación Anclaje para decir que consideraban a Quesería Ibérica «una competencia directa» y que por ese motivo no se planteaban la venta.

Mientras tanto, los empleados de la planta vallisoletana han seguido trabajando igual que siempre. De la misma forma que permitió a Lactalis ganar dinero con la planta de Lauki en 2015. «Se han cumplido los objetivos marcados para el 2015. Se superaron los volúmenes previstos a fabricar en presupuesto en un 17%», decía un boletín interno de la compañía en el mes de diciembre de 2015.

Hasta en eso ha ganado Lactalis con esta prórroga de unos meses. El cierre, previsto para el 30 de junio, se postergó hasta el 30 de septiembre. «Han querido quedar bien y esos cuatro meses les han venido fenomenal, porque hemos estado haciendo un producto que no se podía hacer en otro sitio, que es la leche fresca. Solo se puede hacer en Granada, pero allí en verano hacen horchata y si hacen eso en la misma línea no se puede producir leche fresca».

En la lucha de estrategias, las multinacionales están bien adiestradas.Mondelez, en el caso de Dulciora, ya ha comenzado a poner plazos sobre la mesa.Quiere tener cerrado el plan social antes de que termine el año.

Asamblea en Dulciora

Los trabajadores responderán a esa intención el día 17, cuando celebrarán una asamblea en la que votarán los pasos a seguir. «En esa reunión nuestros compañeros tienen que decidir qué vía vamos a seguir. Básicamente, si abrimos las conversaciones del plan social continuando las movilizaciones o bien si seguimos hasta el final del proceso», señala Belén Bueno, del comité de empresa. «La asamblea marca qué quieren los trabajadores que hagamos».

Mientras tanto,Mondelez presiona.«En la última reunión nos dijeron que querían tener el plan social firmado antes de final de año para que los que opten a recolocaciones puedan tener tiempo para estudiar las posibilidades», explica Bueno. No se ha convocado antes a los trabajadores porque aún hay gente en el último turno de vacaciones. La otra posibilidad es la de la venta de las instalaciones, aunque eso parece complicado hasta que aparezca un comprador sólido. «En el tema de la compra, Mondelez está dispuesta a escuchar ofertas vengan de donde vengan, pero los compradores tienen que aparecer», admite Belén Bueno.

El espejismo del verano se desvanece. La realidad vuelve a abrirse paso inmutable y en Valladolid eso significa que Lauki yDulciora siguen en plena lucha para mantenerse vivas mientras se desgrana la cuenta atrás.