La ministra de Fomento visita mañana el complejo que albergará los talleres de Renfe

Nuevos talleres de Renfe en Valladolid.
Nuevos talleres de Renfe. / Ical
  • Las instalaciones ferroviarias, las mayores de Europa, cuentan con licencia municipal y esperan el traslado de equipos y trabajadores

La ministra en funciones de Fomento, Ana Pastor, visita mañana el complejo ferroviario de Valladolid, levantado en el páramo de San Isidro, que albergará los talleres de Renfe, considerados Base de Mantenimiento Integral (BMI). Las instalaciones, las mayores de Europa, cuentan con licencia municipal y esperan el traslado de equipos y trabajadores para su apertura, con el objetivo de que en septiembre puedan asumir la carga de trabajo encomendada.

Pastor tiene previsto recorrer el complejo a partir de las 10.45 horas, acompañada por el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñonez, así como por otros representantes de la ciudad y la Comunidad. La ministra recorrerá las instalaciones, una gran nave dotada con maquinaria, aunque todavía tiene pendiente la compra de algunos equipos para que el millar de empleados de los talleres vallisoletanos de Renfe puedan reparar los vehículos ferroviarios.

En ese sentido, la titular de Fomento podría desvelar la fórmula establecida para que la operadora ferroviaria pueda utilizar las nuevas dependencias del páramo de San Isidro, después de que la inversión realizada sea superior al valor de la parcela que el Ayuntamiento de la capital iba a recibir como contraprestación por participar en la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, que promueve el proyecto de integración del ferrocarril, del que forma parte el complejo.

De hecho, las diferencias han surgido una vez que la Sociedad, que integran el Ministerio de Fomento (Rente y Adif), la Junta y el Ayuntamiento, no haya abonado el primer vencimiento de 125 millones al denominado 'pool' bancario, con el que mantiene un crédito superior a los 400 millones de euros. La entidad está renegociando con los acreedores un aplazamiento, que de momento los bancos están dispuestos a conceder hasta junio, si bien Valladolid Alta Velocidad confía en que la moratoria se amplíe hasta el 31 de diciembre de este año, informa Ical.

También los socios se han comprometido ha elaborar un plan de viabilidad para revisar el convenio, que data de 2002, y que suscribieron entonces las tres administraciones de la Sociedad. Además, el Ministerio de Fomento ha definido tres modelos de integración del ferrocarril en la ciudad de Valladolid. En total, plantean un 'abanico' de 14 alternativas, con un coste que oscila entre los 400 y los 200 millones de euros, y que incluyen, por primera vez, mantener en superficie la estación de Campo Grande, con el objetivo final de encontrar una solución viable.

Instalaciones

El complejo ocupa una superficie de 78 hectáreas, ubicada en una parcela de 183, el equivalente a 18 campos de fútbol o dos veces el parque de Campo Grande. Las dependencias de Renfe ocuparán 18 hectáreas; las de Adif, 34; las de Redalsa, 17 y el resto, las zonas de usos comunes y servicios compartidos. La nave principal tiene unas dimensiones de 77.000 metros cuadrados, lo que la convierte en la mayor de Europa dedicada al tratamiento ferroviarios, según León de la Riva, ya que tiene una longitud de 420 metros para albergar hasta 35 vías.

El Taller Central de Reparaciones (TCR) del nuevo Complejo Ferroviario de Valladolid, han supuesto una inversión total de unos 142,5 millones de euros ya que son las más grandes de Europa y los que cuentan con el equipamiento más completo. De hecho, tendrán capacidad para albergar a 500 trabajadores por turno y recibir trenes -alta velocidad y convencionales- de toda España e incluso Europa.

Acogerán las actuales instalaciones situadas en el entorno de la estación Campo Grande, que se demolerán para liberar el suelo de uso ferroviario que ocupan para su puesta a la venta de forma progresiva. De hecho, la enajenación de estos terrenos será una de las vías de financiación para la integración ferroviaria. La segunda fase, que todavía no tiene fecha de conclusión, afectará a las instalaciones de Adif, Redalsa y el Centro de Tecnología de Vía (CTV) del polígono de Argales, así como al área logística de la terminal de La Esperanza.

La base ferroviaria está circunvalada por la variante de mercancías -'bypass'- en el extremo más próximo a la Ronda Exterior Este (VA-30), si bien sólo está construida la plataforma, salvo en la zona de La Esperanza. De momento estará conectada a la red ferroviaria de Renfe por la zona norte de la ciudad, es decir, a través de un ramal de tres hilos -carriles- que enlazan con la línea Madrid-Hendaya, el corredor de Alta Velocidad Valladolid-Venta de Baños-Burgos. A su llegada a los nuevos talleres los viales pasan a tener cuatro hilos para que puedan utilizarlos trenes con ancho convencional (1.668 milímetros) o internacional (1.435).

Además, cuenta con una subestación multitensión para suministrar energía al complejo, así como las instalaciones de señalización y seguridad para la circulación de trenes. En su parte exterior hacia las vías acoge el foso de tornear las ruedes de trenes y a continuación la unidad de peritación, soplado y lavado que permite descomponer vehículos para trasladar sus cajas o chasis a la zona de reparaciones. También se han colocado de forma paralela la nave de pintura y la de ciclo corto de mantenimiento y la línea de pruebas finales.

Una de las principales áreas de trabajo es la de reparaciones, dotada de gatos elevadores y grúas de hasta 25 toneladas, que permite fabricar casi de nuevo las unidades con más de 1,2 millones de kilómetros. Desde esta zona de la nave se accede a la parte de servicios auxiliares -tapizado, instalaciones electrónicas, videos o aire acondicionado- y de bogies, que concentra el 80 por ciento de la maquinaria total, puesto que se colocarán unos 370 equipos nuevos y otros 350 procedentes de las antiguas instalaciones.

Completan las instalaciones la superficie dedicada a la fabricación. También existe una zona de comedor, vestuario, oficinas y locales de formación y una línea de lavado, con un túnel de unos 200 metros de longitud.