vídeo

Sergio Marcos Paunero. / El Norte

Cuatro días sin pistas de Sergio Marcos

  • Policías, voluntarios y amigos peinan sin éxito La Rondilla y Las Flores, además de las riberas del Pisuerga, en busca del hombre que desapareció el sábado

«Estuvimos con él el viernes por la noche en un bar de La Rondilla y un poco antes de las tres de la mañana (ya del sábado) nos dijo que se iba a casa», recordaba ayer Sergio Encinas, un amigo de Sergio Marcos Paunero, el hombre de 40 años del que nadie ha vuelto a saber nada sobre su paradero desde el mismo instante en el que salió por la puerta del bar El Escondite, situado en el número 9 de la calle Tirso de Molina, a las 2:45 horas del sábado.

Los compañeros del equipo de fútbol en el que juega, los voluntarios de Protección Civil y del Grupo de Salvamento y Rescate, así como policías nacionales y locales, han peinado desde entonces los barrios de La Rondilla –donde fue visto por última vez–, el Hospital –allí tenía estacionado su coche en la calle Doctor Ochoa– y Las Flores –donde reside–, así como el tramo del Pisuerga comprendido entre los puentes Mayor y de la Condesa Eylo –en lancha y a pie por las dos márgenes de la ribera–, «sin hallar pistas» siquiera sobre el rumbo que tomó cuando dejó a sus amigos en el bar.

«Estuvimos con él esa noche y nadie vio nada raro en su actitud hasta que a la mañana siguiente no se presentó al partido y tampoco por la tarde en el bar en el que había quedado para ver el fútbol», relata su compañero, quien lamenta que desde entonces «su móvil ya no da señal». En su entorno insisten en que carecen de indicios que les lleven a pensar en que Sergio Marcos «estuviera metido en algo raro o qué le pasara algo», y eso mismo, en principio, es lo que han podido corroborar hasta ahora los investigadores.

Los agentes están inspeccionando las cámaras de vigilancia de los negocios cercanos al bar de la calle Tirso de Molina, de momento sin éxito, para intentar reconstruir los pasos del desaparecido desde que se despidió de sus amigos aquella madrugada. «Le dijimos que cogiera un taxi porque había bebido un par de copas, pero ningún taxista del entorno le recogió y su coche fue localizado perfectamente estacionado en la calle (Doctor Ochoa) en la que lo había dejado», añade su amigo, y así lo confirman fuentes policiales.

«Nada extraño» en la vivienda

Tampoco en su vivienda de Las Flores, donde vive solo, hallaron sus padres «nada extraño» a la mañana siguiente de su desaparición. Ese mismo sábado, y de nuevo el domingo, el lunes y ayer mismo, nadie pudo localizar indicio alguno sobre su paradero. «El sábado estuvimos peinando el río por el cauce y en las riberas, desde la pesquera hasta más allá del puente de la Condesa Eylo, sin encontrar rastro», explicaron fuentes del Grupo de Rescate, cuyos efectivos estuvieron apoyados en tierra por los voluntarios de Protección Civil.

Los amigos del desaparecido corrieron la misma suerte: «Nos hemos pateado los tres barrios dos o tres veces –la última batida tuvo lugar el lunes– en busca de alguna cosa, su cartera o lo que fuera, y no hemos logrado encontrar nada», lamentan.

Así que los agentes mantienen abiertas «todas las líneas de investigación» y los efectivos del grupo de la brigada de Policía Judicial, encargado del caso, «están volcados en su localización», según señalaron ayer fuentes de la Policía Nacional.

Los carteles con la fotografía y los datos de Sergio Marcos Paunero –40 años, delgado, pelo moreno, 1,70 de estatura y 64 kilos de peso– están recorriendo todo el país a través de las redes sociales y sus amigos los han colocado físicamente en La Rondilla. ¿Dónde está Sergio Marcos?