El Norte de Castilla

Cien personas asistirán esta noche a la cena inaugural del Casino Roxy

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Sala en el nuevo Casino del Roxy. / Ramón Gómez

  • A las 00:30 horas se lanzará la primera bola de la ruleta

En la vidriera, sobre el letrero del Casino Roxy, aún pone ‘Cinema’. Y nada más entrar, un viejo proyector y un enorme fotograma de Casablanca combinan los dos mundos que unen el pasado y el futuro de este edificio emblemático. Humphrey Bogart, esmoquin blanco, coloca su apuesta sobre una mesa de ruleta.

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  • Un paseo por el interior del Casino Roxy

  • Así es el interior del nuevo Casino Roxy

De aquella mesa a la actual, sin embargo, también hay un salto. El nuevo Casino Roxy incorpora tecnología, mesas que esconden tabletas digitales para jugar a varias cosas a la vez y contra diferentes adversarios, máquinas de monedas hipnotizantes al estilo de Las Vegas y ruletas electrónicas. Hoy, o más bien mañana, comenzarán a funcionar. Porque el nuevo casino abrirá sus puertas en Nochevieja para la cena de inauguración. Cien personas disfrutarán de su cocina mientras observan, desde el antiguo anfiteatro, el patio de butacas repleto de mesas de juego vacías. Hasta pasadas las doce de la noche no llegará el momento de pisar la alfombra y cambiar fichas. A las doce y media, ya 1 de enero de 2016, el crupier hará girar la primera bola de la ruleta y cantará aquello de ‘hagan juego’.

Comenzará entonces a funcionar el engranaje que ocupa el extinto cine Roxy, con sus 120 empleados -111 de ellos a tiempo completo y nueve más para los fines de semana- y sus 48 puestos nuevos respecto a los que tenía el casino de Boecillo.

Javier Herrero, director general del casino, enfoca a los detalles. Quiere hacerlo porque intenta subrayar que el nuevo centro de juego de la capital «viene a sumar y no a restar». Dicho de otro modo. «No hemos venido a quitar un cine a esta ciudad. Entre otras cosas porque el cine cerró y nosotros ni siquiera habíamos decidido venir aquí. Ni habíamos enviado la solicitud en la Junta». No habría Roxy ahora mismo, asegura, si no fuera porque el casino ha decidido ocupar su lugar y mantener el nombre. Y no solo el nombre. También el espíritu, incluida la decoración art decó. «Aquí dentro hay una constante recuerdo al cine, hemos querido trasladar el estilo de la fachada al interior, como con las molduras e impostas de principios del siglo pasado. Hemos mantenido un espacio abierto, abriendo una parte en el anfiteatro y creando un espacio único», explica.

Ayer, mientras decenas de personas iban para acá y para allá con el último taladro, el vinilo de la barandilla acristalada, los cables, los ajustes de las máquinas, Herrero lo veía ya rematado, brillando con el público entre las mesas y los crupieres -otro guiño a la ciudad- con su chaleco violeta. «Uno cuando entra aquí respira años atrás, respira art decó por todos los sitios. Es una obra para que todos los vallisoletanos que lo vean se sientan a gusto».

Siempre hay reticencias. Las quejas de asociaciones de jugadores rehabilitados por situar un centro de juego en pleno casco urbano. Las de quienes añoran el cine. Las de quien piensa que un lugar así tiene poca cabida en Valladolid. Y Javier Herrero sale al paso explicando que el casino «es un lugar de ocio por encima de todo».

Ahí está la clave de lo que pretende ser un éxito.

«Valladolid tiene más de 600.000 pernoctaciones al año, y hasta ahora a Boecillo no iba ninguna de ellas. Cuando alguien duerme en Valladolid un lunes, martes o miércoles, sale y la ciudad está muerta. Vas a los sitios a cenar y estás solo. Esto va a ser un lugar en el centro, de fácil acceso, al que puedes venir andando y vas a poder cenar hasta la una de la mañana, con un servicio top a unos precios muy asequibles, muy por debajo de lo que la gente se puede imaginar», explica Herrero.

Quieren ser, por tanto, un referente de ocio además de salón de juego. «A diferencia del resto de locales de juego, donde la gente solo va a jugar, como un salón de juegos o un bingo, a un casino se puede ir a muchas cosas», señala.

El horario con el que parte el casino será de 16 horas a 4 de la mañana los días de diario, y hasta las 6 de la mañana los viernes, sábados y vísperas de festivos. Esto de momento, porque han solicitado autorización a la Junta de Castilla y León para poder abrir a las 11 de la mañana. En caso de que se la concedan, la sala de máquinas y apuestas deportivas ‘on-line’ se abriría a las 11 de la mañana, aunque las mesas de ruleta, póker y black jack seguirían funcionando solo por la tarde.

Esto afecta, además, al restaurante. Por de pronto solo servirá cenas «con una carta exclusiva y muy novedosa». En él caben cuarenta personas en un espacio situado en una terraza en el lado opuesto del anfiteatro, donde antes se alzaba la pantalla de la sala grande. «Nuestro chef, que es vallisoletano, tiene carácter internacional porque ha trabajado en muchos países, principalmente en Francia, Suiza e Italia. Tendremos platos tradicionales pero actualizados», explica Herrero.

La tecnología entra en la mesa de póker

En el casino Roxy hay una serie de mesas que sorprenderán a los neófitos, los que solo conocen estos lugares por las películas de James Bond. Son las ‘i-table’. Cada jugador de black jack, por ejemplo, tiene su propia tableta y juega contra la casa y, en función de los minijuegos que active, contra el resto de apostadores de su mesa. Las máquinas ‘tragaperras’ son, en realidad, muy diferentes de las clásicas de los bares. Para empezar, por el porcentaje de devolución en premios. «Las máquinas son de tipo C, exclusivas de casinos, no pueden estar en otro lado. Y a diferencia de las demás, otorgan en premios muchísimo más porcentaje que cualquiera».

Una máquina típica de un bar, de tipo B, devuelve en premios el 70%. Las nuestras devuelven entre el 94% y el 97% en premios. A nuestras máquinas se viene a jugar, a pasarlo bien, a pasar un rato de ocio, y es de azar, no es una tragaperras. Es un concepto distinto», explica Javier Herrero. Aquí no valen ciclos ni aquello de ‘la máquina está caliente’. «Es puro azar», asegura Herrero. El premio más gordo que otorgarán estas máquinas será de 30.000 euros, aunque otras marcan 10.000 y 20.000 euros, según la cantidad apostada y el juego escogido.