María Belén Magdaleno, Ana Isabel Herrero y Sandra Garzón, fofucheras altruistas. R. Gómez
María Belén Magdaleno, Ana Isabel Herrero y Sandra Garzón, fofucheras altruistas. R. Gómez

Buscan voluntarios para regalar fofuchas calvas a los niños con cáncer

  • Un plan nacido en Facebook suma ya 1.022 ‘fofucheras’ altruistas; cuatro de ellas buscan aliadas en Valladolid

Son 850 casos nuevos cada año. Eso es lo que dicen las cifras. Solo que la palabra ‘caso’ matiza el drama que esconde cada uno de ellos. Ochocientos cincuenta niños son diagnosticados de cáncer cada año en España. Los más frecuentes, según un estudio auspiciado por la AECC, son leucemias (30%), linfomas (13%), tumores de sistema nervioso central (21%) y neuroblastomas (9%). Palabras terribles que encierran, además, otras derivadas de la enfermedad, como la alopecia provocada por la quimioterapia. Esa imagen de niños tocados con un pañuelo, o con una gorra, niños que desvelan su enfermedad solo con su aspecto, es la que ha provocado un doble movimiento.Por un lado, se recogen firmas a través de la plataforma change.org para solicitar a Disney que en su próxima película de animación cree un héroe o una heroína calvos. Nada de melenas a lo Tarzán, Sirenita o Pocahontas. Si Tiana pudo ser protagonista pese a pasarse media película convertida en una rana pelona, ¿por qué no un héroe rapadito al cero?

De ahí se ha pasado a una segunda iniciativa. Asun Bodí –nombre en Facebook– promovió un grupo en la red social llamado Princesa Calva. La idea es que todas las ‘fofucheras’ de España se pongan manos a la obra, en una hazaña colectiva sin precedentes, para regalar a cada uno de los niños ingresados en las plantas de oncología pediátrica de España un muñeco calvo realizado en goma eva.

No hay más coordinación ni más premio que la ilusión. El viernes por la tarde se desvelaron los diseños de estos fofuchos calvetes erigidos en príncipe y princesa contra el cáncer. En Valladolid ya hay cuatro voluntarias que se han apuntado a esta iniciativa. Y, sorprendidas por que no haya más como ellas en una ciudad en la que se sabe que hay mucha afición a las fofuchas, han querido hacer un llamamiento.

María Belén Magdaleno, Ana Isabel Herrero y Sandra Garzón –hay otra cuarta fofuchera que no pudo acudir a la cita con El Norte– ni siquiera se conocían antes de esto. Llegaron a la iniciativa cada una por su lado, pero ahora abanderan el proyecto para intentar arrastrar a cuantos más, mejor.

«Que la gente se sume»

«Una niña que estaba en oncología infantil pidió una película Disney con una princesa calva y comenzó una campaña», explica Ana Isabel.Eso derivó en lo siguiente. «El proyecto es hacer un príncipe y princesa calvas o pelones, como los llaman ellas».

Habrá un modelo a nivel nacional, para que sea igual en cualquier parte. «Y luego, el mismo día, se repartirán todos por los hospitales de toda España».Para eso aún no hay fecha.Lo primero es reunir a todos los que se quieran animar a construir estos muñecos. Ayer eran ya 1.022 los que se habían sumado al grupo Princesa Calva en Facebook.

«Nosotras queremos hacerlo para que los niños con cáncer de nuestra ciudad no se queden sin ellos», dicen. Yno quieren malos entendidos. «No se acepta aportación económica. Solo ponemos mano de obra, material e ilusión. Nos mandarán el prototipo de los dos muñecos e intentaremos hacerlos todos iguales». Y ofrecen ayuda «para que pueda seguir las instrucciones el que no sepa».

Aunque Sandra explica que tampoco hay por qué enfrascarse de lleno en la creación de la fofucha si no se tienen los suficientes conocimientos. Se puede ayudar «incluso recortando.No hay que ser muy profesionales». Crear una fofucha sencilla puede llevar un par de horas. «Una sin mucho detalle puede costar tres horas», añaden.

No es una competición, pero esperan que Valladolid dé la talla esta vez. Porque si a una ciudad le sobran fofuchas, se destinarán a otra a la que le falten, pero ellas no quieren ese tipo de ayuda.

«La idea es que ningún niño se quede sin ellos. Y nos gustaría que enValladolid nos bastáramos nosotros solos», dicen.Porque en Valladolid, lo saben, hay una afición grande a las fofuchas, y solo hay que ver las redes sociales para saberlo.O acordarse del Carnaval de 2014, cuando el grupo de ‘Fofuprofesionales’ de Tudela ganó el premio enla Cúpula del Milenio. Todo es cuestión de querer echar una mano.