Dos andaluces muestran la Ruta Jacobea a partir del enoturismo

Enrique López.
Enrique López.
  • Igor Carballo y Enrique López, creadores de CaVino de Santiago

«Con pan y vino se hace el camino». Así reza el famoso refrán y, en el caso de los emprendedores Enrique López y e Igor Carballo, no sabemos si con pan, pero al menos con vino… sí que andan el Camino de Santiago.

Ambos son andaluces, de Málaga, para más señas. Y han decidido emprender en Valladolid, cuna de grandes vinos, para montar aquí su empresa CaVino de Santiago, que ofrece una experiencia turística y enológica a sus clientes. Ellos ponen a su la posibilidad de saborear la Ruta Jacobea y vivirla de una forma diferente, sorprendente, innovadora y única. Descubriendo un camino con denominación de origen. «El CaVino de Santiago consiste en un viaje de nueve días en el que los participantes recorrerán a pie ocho etapas, no consecutivas, del camino francés, el de levante y el de invierno. A la vez, visitarán siete bodegas con Denominación de Origen de la zona donde se desarrolle cada jornada. Conocerán las DO Navarra, Rioja, Ribera del Duero, Rueda, Toro, Bierzo y Ribeira Sacra. Y como para cualquier otro peregrino, el gran aliciente del fin de viaje será llegar a Santiago de Compostela», explica Enrique López.

Enrique es economista. Siempre ha trabajado en banca hasta que con la crisis, en el 2010, perdió su trabajo. Le ofrecieron distintos cursos dirigidos a desempleados y, entre todos ellos, uno le llamó la atención especialmente. «Podía elegir entre creación de empresas, contabilidad y otras muchas materias relacionadas con mi profesión, pero opté por la formación de sumiller promovida por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga, a pesar de que todos el mundo me decía que estaba loco. Cuando empecé no tenía ni idea de vino y pensaba que sólo había dos tipos de uva, la tinta y la blanca», recuerda.

Así fue como descubrió su verdadera vocación y se convirtió en sumiller. Más tarde escribió el libro ‘Te cuento un vino’, hasta llegar a crear su propia empresa de turismo enológico. «He dado un salto cualitativo importe. Antes trabajaba en el sector más aburrido, el del dinero. Ahora, trabajo en el más bonito, el del vino», comenta.

Hace tres años conoció a Igor Carballo, hostelero de profesión y con un restaurante en Fuengirola. Compartían intereses y enseguida conectaron. Cuando Igor conoció el proyecto de Enrique no lo dudó y se embarcó en esta aventura haciéndola también suya.

La empresa se constituyó en Málaga y la han trasladado a Valladolid. La razón social que eligieron es Que Bien Vino S.L. y para su marca comercial, que ya tienen registrada, utilizaron el juego de palabras CaVino de Santiago. «Teníamos claro que debíamos emprender en Valladolid. Aquí está Ribera del Duero, Rueda, Cigales… Muy cerca está la zona de Toro y de Tierra de León. Desde aquí no hay mucha distancia a La Rioja, Bierzo y Galicia y… en el centro de todo esto está el Camino de Santiago. Cuando llegué para iniciar los trámites, pensé que Valladolid era algo comparable a Disneylandia para un niño pequeño. Ir por la carretera camino de Peñafiel, por ejemplo, es algo impresionante. Tienes a un lado Vega Sicilia, al otro Arzuaga, más adelante Pago de Carraovejas,... Yo no sabría cuál elegir», bromea.

Enrique es un apasionado de la Ruta Jacobea. «El Camino y el vino están muy unidos históricamente. Hay muchísimas bodegas poblando todos los recorridos que llevan a Santiago, y hasta ahora no había nada que uniera estas dos actividades, lo cual es muy atractivo para el consumidor», añade.

Tareas repartidas

Tienen bien repartidas las tareas. Enrique está haciendo el trabajo de campo seleccionando las etapas, hoteles y bodegas. Mientras, Igor se dedica a la parte comercial y de creación de la empresa. Han previsto para este verano hacer cuatro viajes, con salidas el 27 de junio, el 25 de julio, el 22 de agosto y el 19 de septiembre. El precio de esta experiencia turístico-enológica es de 950 euros. Ahí está todo incluido, tanto las ocho noches de alojamiento en hoteles con encanto, como la manutención, las catas y los traslados en autobús.

Además de la organización y venta de viajes vinculados al vino, los dos emprendedores están desarrollando otro área de negocio, dirigido a intermediar en la compraventa de bodegas, ya que «hay muchas en venta y la gente interesada en ellas no sabe muy bien dónde acudir. Seremos una inmobiliaria especializada en bodegas», anuncia. Acaban de crear su empresa y según afirman, ya han recibido ofertas para comprar su marca y actividad, «pero es un proyecto muy nuestro, que no está en venta», concluye Enrique.