La caseta que trta de alquilar Adif.
La caseta que trta de alquilar Adif.

Adif intenta alquilar una caseta del XIX, en ruinas y ocupada por indigentes

  • El edificio, un vestigio de 1860 que albergaba el sistema de bombeo de agua de la estación, languidece a los pies del Puente Colgante

«Llevamos aquí poco tiempo, no hay trabajo y nos hemos metido aquí porque vimos que estaba abierto», explicaba ayer por la mañana en un trompicado castellano uno de los dos inmigrantes búlgaros que desde hace unos días ocupan la destartalada caseta ferroviaria del siglo XIXsituada a los pies del Puente Colgante, entre el río y el colegio de las Agustinas. Allí, en un vestigio histórico abandonado a su mala suerte, vive ahora esta pareja de desamparados a la espera de que su propietario –el gestor de infraestructuras ferroviarias Adif– se decida por fin a conservarlo o, al menos, a limpiarlo y tapiarlo.

Adif intenta alquilar una caseta del XIX, en ruinas y ocupada por indigentes

La última manita a la caseta se la dieron hace dos años y medio los voluntarios de Los Amigos del Pisuerga, quienes forzaron su cierre y retiraron varias toneladas de basura. Nadie ha vuelto a tocar una piedra y por eso, al final, alguien ha vuelto a abrir un boquete detrás de sus portones de madera en las últimas semanas. Primero se utilizó como cobijo de botellones y ahora, desde hace apenas unos días, sirve de refugio para los dos ciudadanos búlgaros. «Nadie nos ha molestado y nosotros tampoco molestamos a nadie», explica uno de los inquilinos antes de reconocer que, desde luego, no era lo que esperaban cuando hicieron las maletas en su país natal.

Vendido como chatarra

Pero es lo que ahí y tampoco parece que Adif tenga intención de proteger su patrimonio. Fuentes del gestor ferroviario aseguran que «la casilla está disponible para su arrendamiento» y recuerdan que hace algunos meses se interesó por ella un hostelero. Este llegó a presentar un proyecto ante el Ayuntamiento para abrir allí un bar-restaurante con terraza y, de hecho, recibió el visto bueno de los técnicos municipales al tratarse de un «uso conforme al ordenamiento urbanístico del entorno». El solicitante, sin embargo, renunció a última hora a llevarlo a cabo.

Adif intenta alquilar una caseta del XIX, en ruinas y ocupada por indigentes

Así que el vestigio ferroviario, aunque en ruinas y ocupado en la actualidad por dos indigentes, vuelve a colgar el cartel de ‘se alquila’. Lo difícil será que alguien asuma la responsabilidad de su rehabilitación. «Nadie se está preocupando de su cuidado o de ponerlo mínimamente en valor, así que lo cierto es que esa caseta está al borde de la ruina y necesita una inversión de mucho cuidado para adecentarla», reconoce Luis Ángel Largo, el presidente de Los Amigos del Pisuerga, quien recuerda cómo hace años llegaron a solicitar su uso como almacén para sus aperos, pero Adif ya entonces les pidió un alquiler para ocuparlo.

La caseta llegó a estar habitada por una familia, que al parecer llegó a pagar un pequeño arrendamiento, durante casi un decenio. Y sus inquilinos fueron precisamente los que desmontaron el mecanismo del sistema de captación de agua del siglo XIXque albergaba este edificio para venderlo luego como simple chatarra ante la pasividad de sus dueños. De ello dieron fe los miembros de la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril (Asvafer), quien descubrieron el expolio en 2006, cuando solicitaron desmontar el mecanismo para conservarlo.

Un peligro para los escolares

De manera que poco a nada de valor queda ya bajo los maltrechos muros de una caseta construida en 1860 para bombear el agua del Pisuerga a través de un pozo de captación –aún existente– y llevarlo después a través de una tubería de dos metros de diámetro a los depósitos de la estación del Norte, cuyo estado de conservación tampoco es el más deseable. Lo único que se salvó de la quema en la caseta de Puente Colgante fue una pequeña noria incrustada en una de sus estancias, el depósito exterior y el citado pozo del río.

«Ya pedimos hace dos años que taparan este pozo por su peligrosidad –tiene más de dos metros de profundidad–, ya que se encuentra junto a una zona de juegos infantiles y al lado de un colegio, pero tampoco nos hicieron caso», lamenta el portavoz de Los Amigos del Pisuerga.