Ni contigo, ni sin ti

Paso a nivel con barrera de la Pilarica.
Paso a nivel con barrera de la Pilarica. / R. OTAZO
  • Vecinos y comerciantes del barrio de la Pilarica creen que el cierre del paso por el Ave perjudicará sus negocios y su movilidad

Más de cuarenta años esperando una solución para el paso del tren de la Pilarica y la dada por el Ministerio de Fomento esta semana no ha sido la deseada. Muchos de los vecinos, y la mayoría de los comerciantes de la zona próxima al único paso del ferrocarril que queda todavía en la capital, observan cómo el Ayuntamiento da marcha atrás en su defensa del mantenimiento del paso, y acepta la propuesta del Administrador de Infraestructura Ferroviarias (ADIF) de construir un nuevo túnel a 400 metros de donde está la iglesia. En el barrio todavía se recuerda la defensa del paso que hizo el alcalde, que consideró que con una velocidad inferior a 150 kilómetros por hora las barreras en superficie podrían continuar.

Dificultades para la movilidad de peatones y vehículos, que utilizan hoy ese camino más recto para ir a la zona centro, al médico, a los colegios y a las consultas del ambulatorio, son algunos de los argumentos que se esgrimen contra este cierre definitivo. Ya no queda tiempo antes de que se abra la línea del Ave a León. Por ahora, el Ayuntamiento ha arrancado el compromiso de dejarlo abierto hasta que a finales del 2015 esté hecho el túnel por el que circularán los vehículos.

La construcción del nuevo túnel es para muchos de los comerciantes una dificultad añadida en tiempos de crisis, y que no resuelve el ansiado soterramiento del ferrocarril.

«Pilarica es un único barrio y la vía nos divide en dos. Sin el soterramiento no hay nada que hacer. Está claro que se nos marginan con esta obra. Tenemos la impresión de que sí hay dinero para otros barrios de Valladolid, pero no para aquí. Si las vías se enterrasen quedaría espacio hasta para más parques», comentan en un bar. Un residente recuerda cómo hasta en las fiestas patronales los vecinos cruzan de uno a otro lado para escuchar la orquesta.

Algunos vecinos piensan también que el tren ha marcado una ‘frontera de inseguridad’ en ese punto de la ciudad. Una situación que si se enterrasen las vías actuales podría desaparecer en el futuro.

«Puede que sí existiera esa imagen hace bastantes años, pero desde que se han levantado las viviendas de Santos-Pilarica algo ha cambiado con la llegada de gente joven», explica un vecino, al que otro luego le enmienda recordando el tiroteo familiar ocurrido en abril del año pasado, entre las calles Puente la Reina y Compostela.

Tampoco coinciden varios de los residentes en la justificación que ha dado la ministra de Fomento, Ana Pastor, sobre la seguridad de los peatones cuando circulen los trenes de Alta Velocidad.

«Ahora no es como antes que se tiraba la gente al tren. Tampoco ha habido seguridad por parte de Renfe. No se puede echar la culpa de la interrupción del tráfico ferroviario a la persona que se tira. La depresión no es culpa de nadie, y solo el que la tiene conoce los motivos que la han originado», dice.

Mucho tiempo de espera

Los comerciantes de la zona se quejan de que desde que empiezan a sonar las señales acústicas, y bajan las barreras, el tiempo de espera que tienen que hacer conductores y peatones excede de los 5 minutos.

«Y claro, la gente se impacienta y decide cruzar al otro lado con el riesgo que ello supone. Yo he llegado a estar parada en el paso 20 minutos, viendo pasar cuatro trenes, algunos de mercancías», explica Raquel, una madre de la Pilarica.

Para ella «es insuficiente» la opción que da Adif de utilizar el paso subterráneo, que verá acortada su longitud de los 18,5 metros actuales a 12,4, con nuevas rampas de acceso que aumentarán la visibilidad.

«Lo ideal hubiera sido que Renfe colocará una pasarela aérea, igual que lo hizo en el Camino de la Esperanza cuando llegó el Ave», dice.

Lo cierto es que la propuesta de construir el nuevo túnel, cuyo coste de 3 millones lo pagará Adif, ha abierto una polémica en un tiempo de contienda electoral.