Instalaciones de Redalsa,
Instalaciones de Redalsa, / ICAL

Tecnología de vía rumbo al desierto

  • Los 40 años de experiencia en carriles abren las puertas del AVE de La Meca-Medina y de Europa y América a Redalsa

La tecnología española en soldadura de carriles, que atesora desde hace 40 años la planta de Redalsa, situada en el polígono de Argales de Valladolid, ha puesto rumbo al desierto de Arabia Saudí, donde el AVE de La Meca a Medina rodará a finales de 2016 sobre sus raíles, para posteriormente dar el salto a Europa y América. Su liderazgo y especialización le está abriendo las puertas a proyectos internacionales, pero también a otras actividades como la revisión con ultrasonidos de toda la red ferroviaria del país.

Entre las dunas de la árida estepa saudí se levanta a unos 100 kilómetros de la ciudad santa de Medina la planta de soldadura encargada de 'coser' las barras de acero que formarán los raíles de la línea de alta velocidad. La empresa Redalsa, propiedad de Adif, Arcelormittal, Acciona, Comsa, Tecsa y Azvi, ha aportado el personal técnico especializado en esta tarea a la compañía gallega Copasa, adjudicataria de varios tramos del AVE del desierto, informa Ical.

Durante unos dos años, nueve profesionales de Valladolid dirigirán el proceso de soldado necesario para unos 260 kilómetros de este corredor, de los 449 que completan la línea. El director de Redalsa, el burgalés Sergio López, destaca que este proyecto está suponiendo una gran experiencia para la plantilla desplazada a Arabia Saudí, que habita el poblado levantado en el medio del desierto para las obras del tren veloz. Además del choque cultural y paisajístico, una de las principales dificultades es la movilidad por el país.

También, Redalsa se encargará del montaje de los desvíos y aparatos de dilatación mediante el novedoso sistema de pórticos en unos 260 kilómetros. Precisamente, las duras condiciones de la zona suponen un reto para la ingeniería. A las altas temperaturas, que pueden superar los 50 grados centígrados en verano, se suman noches casi gélidas y densas tormentas, no sólo de arena, que provocan grandes inundaciones. Todo ello no debe impedir que el AVE vuele a 300 kilómetros por hora, para transportar en temporada alta unos 160.000 pasajeros al día, el equivalente a dos estadios de fútbol.

La compañía, la única instalación en España capaz de soldar carril en barra larga de hasta 288 metros, está inmersa en un proceso de modernización y consolidación de nuevas vías de negocio. Por ello, trabaja con una intensa agenda comercial para lograr otros proyectos en países como México o Bulgaria. También ha conseguido importantes contratos en el país vinculados con la revisión ultrasónica de la red de Adif, así como las líneas Lleida-La Pobla de Segur y Ribes de Freser-Núria, en Cataluña. Su objetivo es desestacionalizar la carga de trabajo aprovechando el tirón en el exterior de España que ha captado inversiones por importe de 26.000 millones de euros.

Soldar 70.000 toneladas

La empresa, que inició su actividad en 1974, afronta sus últimos meses en la zona sur de de Valladolid, en una parcela propiedad de Adif pegada a la línea de ferrocarril Madrid-Irún. Este complejo fabril, altamente automatizado, luce a sus 40 años unas vetustas instalaciones de ladrillo propias del siglo pasado, que ocupan en línea recta casi un kilómetro. Salpicadas de barras de acero de 90 metros y acompañadas de un ruido ensordecedor, aguardan su mudanza el próximo año a la moderna planta del páramo San de Isidro de la capital del Pisuerga.

Redalsa, que suelda todos los raíles de las líneas que se construyen en España, cuenta con una plantilla de 70 trabajadores, de los que nueve son mujeres, que ocupan puestos de dirección y producción. El próximo año prevé alcanzar una facturación de siete millones y soldar unas 70.000 toneladas. Sin duda, el desarrollo de la alta velocidad marcará su actividad en 2015, como la llegada al nuevo taller, en el que se mantendrá la maquinaria actual, si bien con una distribución más eficiente. El traslado se realizará de forma progresiva, hasta completarse en la recta final del año.

Todo ello abrirá un nuevo horizonte de 40 años a la empresa, que trabaja para alcanzar la soldadura de carriles de hasta 300 metros, así como en el diseño de un equipo capaz de realizar esta tarea a pie de obra, mediante unos sistemas portátiles. Este proyecto permitirá afrontar nuevos encargos, tanto en el extranjero, como en España. Entre tanto, las máquinas no se detienen en las viejas instalaciones, que han sufrido varias transformaciones en las últimas cuatro décadas.

A todo ritmo

Las peticiones de carril para la Variante de Pajares, el Corredor Mediterráneo o el eje Atlántico del AVE a Galicia no permiten bajar el ritmo de producción. Todas las barras de acero (90 metros) de unas seis toneladas, que llegan por tren desde la planta de Arcelormittal en Avilés (Asturias), se sueldan formando carriles de hasta 270 metros, que se almacenan o se envían a la zona en obras en otro convoy, que desafía a las leyes de la física realizando giros y maniobras casi imposibles gracias a su longitud y flexibilidad.

Unas grúas son las encargadas de cargar y descargar el material, que entra de forma automática a las máquinas que mediante la soldadura eléctrica a tope por chisporroteo, es capaz de formar una barra larga de hasta 288 metros sin que sea perceptible la sutura. Para ello, somete al acero a temperaturas de hasta 1.000 grados para que al empotrarse las dos piezas, una penetre en la otra unos dos centímetros. El control de la cabeza garantiza el cumplimiento de las normas geométricas, si bien una prensa da los últimos retoques de alineación, como explica el jefe de Producción, Alejo Sanz.

El taller ha realizado más de un millón de soldaduras de alta velocidad, según la norma europea UNE-EN 14587-1. De hecho, una placa recuerda la primera soldadura en 1999 de la línea Madrid-Barcelona, con la presencia en el taller del expresidente de la Junta Juan José Lucas. También fue un hito a principios de los 80 el inicio de la fabricación de 'clip' o grapas elásticas de fijación del carril a la traviesa. Para ello, cuenta con una planta especializada en estas piezas elaborada con alambre de acero español, que será una de las primeras en inaugurar las instalaciones del nuevo complejo ferroviario.

También la empresa trabaja en la regeneración de carril para segundo uso, ya que es la única instalación de la península Ibérica capaz de inspeccionar y reperfilar el raíl.

Nuevas líneas de negocio

La compañía no quiere perder el tren del futuro. De hecho, Redalsa está preparando a sus técnicos e instalaciones para comenzar el trabajo de montaje de aparatos de dilatación y desvíos con sistema de pórticos motorizado, así como el control geométrico de la vía en las nuevas líneas de alta velocidad. También está impulsando una patente con el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) relacionada con la tecnología en vía, la fijación y la auscultación. Además, dispone de un laboratorio propio para garantizar la calidad de todos sus productos.

Además, en los últimos meses se ha hecho con los contratos de auscultación ultrasónica de las redes de alta velocidad, -construcción y operativas- y de la convencional ya que dispone de dos equipos que pueden realizar esta tarea a una velocidad de 100 kilómetros por hora.