Visto para sentencia el juicio en EEUU a la vallisoletana que mató a su marido

Reyes García-Pellón, en la vista preliminar de febrero de 2013.
Reyes García-Pellón, en la vista preliminar de febrero de 2013. / EL NORTE
  • La defensa argumenta que Reyes García-Pellón deliraba cuando apuñaló en el cuello al exbaloncestista Matt White en 2013

¿Qué pasó por la mente de María Reyes García-Pellón el 10 de febrero de 2013? Esa es la principal pregunta que ha gravitado una y otra vez en el juicio sin jurado celebrado esta semana en el condado de Delaware, en Pennsylvania (Estados Unidos) y que determinará la pena a la que se enfrenta la vallisoletana tras matar a su marido. El exbaloncestista Matt White falleció tras recibir una puñalada en el cuello mientras dormía en el domicilio conyugal de Nether Providence. Los médicos llamados por la defensa consideran que García-Pellón deliraba cuando cometió el crimen, algo que la acusación ha tratado de rebatir.

El proceso quedó visto para sentencia el pasado jueves, después de tres días de vistas. García-Pellón, de 54 años, se enfrenta a cargos por asesinato en primer y tercer grado, Sin embargo, el juez, Kevin F. Kelly, ya ha adelantado que, a tenor de las pruebas presentadas, no emitirá un fallo en el que simplemente considere «culpable» a la vallisoletana, según publicó este jueves el diario ‘Philadelphia Inquirer’. Esto reduce las posibilidades de la sentencia a cuatro, las dos primeras altamente improbables: no culpable; no culpable debido a un trastorno mental; culpable de homicidio pero con trastorno mental; o culpable de asesinato en primer grado pero con trastorno mental (lo que solicita la acusación). El asesinato en primer grado es un homicidio criminal cometido con intención de matar. El tercer grado implica otro tipo de homicidios.

Matt White y María Reyes García-Pellón se conocieron en Valladolid cuando este jugaba como baloncestista profesional en el Miñón en la temporada 1979-1980. Previamente, White había brillado como pívot titular en los Quakers de la Universidad de Pennsylvania, equipo con el que alcanzó la ‘Final Four’ en 1979.

El gobierno chino

El juicio comenzó el pasado lunes con el testimonio de Betty Ann Wilson, amiga de la acusada, quien explicó que el 11 de febrero de 2013, María Reyes García-Pellón acudió a su casa con un discurso extraño, en el que aseguraba que «los republicanos» y el «gobierno chino» habían puesto algo en el aire que vigilaba sus movimientos y que podía «dañar a los niños». Horas más tarde, confesó a su amiga que había matado a su marido tras sorprenderle viendo imágenes pornográficas «de chicas jóvenes».

El policía John McCormick, que acudió a la escena tras ser alertado por Betty Ann Wilson, declaró que García-Pellón admitió inmediatamente que había apuñalado a Matt White. El agente encontró en la cama el cuerpo exangüe del exjugador.

El detective Dave McDonald explicó que se requisaron tres cuchillos de cocina de la vivienda (uno cubierto de sangre), un ordenador Mac, un portátil MacBook y un iPad. El FBI, tras minuciosos análisis, no halló ninguna prueba de que estos dispositivos hubiesen albergado pornografía infantil.

García-Pellón guardaba en casa una carta, dirigida a una tal ‘Sandy’, en la que alertaba de un supuesto plan para atacar conjuntamente escuelas de Estados Unidos, envenenamientos a través de la mantequilla de cacahuete, y en la que decía disponer de pruebas sobre la manipulación que los ordenadores efectuaban sobre las personas, incluido su esposo, según publicó el diario local ‘The Daily Times’

El psiquiatra forense Elliot Atkins explicó que la acusada era consciente de sus acciones, pero se encontraba en un «estado esquizoafectivo» cuando clavó el cuchillo a Matt White en la carótida. Otro psiquiatra llamado por la defensa, Stephen Mechanick, incidió en que la vallisoletana sufría varios delirios superpuestos, entre otros la creencia de que su marido estaba implicado en una conspiración con gobiernos extranjeros y que, si no le mataba, «sucederían cosas malas».

Trastorno bipolar

La asistente del fiscal del distrito, Katie Magee, aportó el testimonio del psiquiatra John O’Brien, quien recalcó que Reyes García-Pellón adujo tras el crimen que Matt White consumía pornografía infantil, algo que se reveló falso. Según este médico, citado por la acusación, esas palabras demostraban que la vallisoletana discernía entre el bien y el mal, y buscaba una justificación.

El abogado defensor, Thomas Bergstrom, apuntó que Reyes García-Pellón recurrió a tratamiento en 2001, cuando creía que los terroristas y la mafia la perseguían. Se le diagnosticó trastorno bipolar y esquizofrenia. En 2007, protagonizó un intento de suicidio. Bergstrom explicó que la «tragedia» de la muerte de Matt White se produjo cuando la acusada dejó de tomar la medicación prescrita.

Los dos hijos del matrimonio declararon en el juicio. Anna White García-Pellón testificó que su madre cuidó de su padre en todo momento cuando este sufrió un infarto en 2009, según informan los medios locales.

Rebecca Bonner, una amiga de la detenida, recordó que Reyes García-Pellón acudió a su casa el 7 de febrero de 2013, tres días antes del crimen, y que le transmitió su preocupación por sus dos hijos y el uso que el gobierno hacía de Facebook para espiarla.

El mismo día del apuñalamiento, Reyes García-Pellón visitó a Scott y Collen Shepard, un matrimonio amigo, a los que comentó que su teléfono y línea de Internet estaban controlados por «los chinos». Los Shepard, alarmados por el estado de la vallisoletana, avisaron a Matt White, quien inmediatamente llevó a su esposa al Riddle Memorial Hospital. Se concertó una cita con un psiquiatra para el día siguiente, pero esa misma noche el exjugador de baloncesto murió apuñalado por Reyes García-Pellón mientras dormía.