IU impulsa una campaña para salvar el depósito de locomotoras de Valladolid

Interior del depósito en la actualidad, en el que incluso ha crecido una acacia.
Interior del depósito en la actualidad, en el que incluso ha crecido una acacia. / G. Villamil
  • Al borde de la ruina y casi olvidado, su forma de herradura fue novedosa cuando se levantó y es el último que queda en Europa

El Grupo Municipal de Izquierda Unida se ha dirigido a los colegios profesionales de arquitectos y de aparejadores y arquitectos técnicos de Valladolid pidiéndoles su colaboración en la salvación del depósito de locomotoras de la ruina absoluta. Así mismo se ha dirigido a la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril (Asvafer) solicitando su asesoramiento para ese mismo objetivo. Se trataría de elaborar un documento técnico en el que se propongan las medidas de protección oportunas para garantizar la mejor conservación posible de los elementos fundamentales del inmueble, desde el punto de vista de su valor histórico. Y se instaría al Ayuntamiento a que exigiera a Adif la ejecución de las medidas propuestas. En la actualidad este edificio se encuentra en estado de grave deterioro, sin que se haya adoptado medida alguna de conservación.

Es una de las construcciones más interesantes de la ciudad. La parte más antigua del edificio fue diseñada en 1863 por el ingeniero francés Théophile Luc Ricour. Al parecer fue el primer depósito del mundo con forma de herradura (un tipo ampliamente extendido después), y es el único de esas características que queda en pie en Europa. Se trata, repetimos, de un elemento extraordinariamente significativo del patrimonio industrial de nuestra ciudad. Del que no solo ha de valorarse su parte más antigua, sino también la ampliación que se llevó a cabo en 1964, aunque en este caso (y a pesar de tener menos edad) su conservación es mucho más problemática. Llegó a tener asignadas más de un centenar de locomotoras.

En 2009, después de varias décadas de abandono, se propusieron para este espacio nuevos usos, entre los que destacaba el de biblioteca municipal central. El autor del anteproyecto, Primitivo González, ya señalaba que «solamente acciones positivas de mantenimiento podrán lograr frenar su degradación». Debe, como sea, evitarse el desarrollo de la ruina, consolidando y protegiendo los restos. Y de eso se trata: de promover el apoyo y la implicación de los colegios profesionales en la elaboración de un documento técnico dirigido exclusivamente a frenar el deterioro. De adoptar las medidas de contención de la ruina, limpieza y apeo, donde fuera necesario y con respeto a la futura intervención.