El 'Gran hermano' de la Dirección General de Tráfico (DGT) expande sus tentáculos, en este caso sus cámaras. Desde el pasado lunes está operativo el segundo radar de tramo que vigila la circulación en el entorno de los túneles de Guadarrama, en la autopista AP-6. Este nuevo dispositivo controla las posibles infracciones cometidas al volante en sentido Madrid, a lo largo de un recorrido de ocho kilómetros a la altura del tercer tubo subterráneo. El otro medidor de estas mismas características, que además fue pionero en España, vela desde hace un año por la seguridad en el segundo de los pasos que atraviesan la sierra, y lo hace en dirección a La Coruña.
Después de un mes de prueba y de avisos remitidos a los conductores que pisaron en exceso el acelerador durante ese periodo de ensayo y que fueron retratados por el radar, la DGT ya ha empezado a multar esas irregularidades. Pero aunque la sanción está ahí, pendiendo sobre el infractor, lo más relevante de la puesta en servicio de estos sistemas es la labor de persuasión que ejercen sobre los automovilistas. Así lo consideran los responsables de Tráfico, que alaban la eficacia alcanzada por los radares de tramo en funcionamiento, como ocurre con dos que ya están implantados en la AP-6. Su rol disuasorio es una de las claves a la hora de aligerar las estadísticas de incumplimientos de la norma relacionados con la superación de los límites de velocidad establecidos para estos tramos bajo control.
Límite, 100 kilómetros
Los frutos cosechados con la siembra de la primera experiencia han animado a la DGT a ampliar su red de cinemómetros de tramo. Un informe elaborado por la propia Dirección General de Tráfico entre los meses de septiembre de 2010 y noviembre de 2011 pone de manifiesto que los conductores circulan con mucho más tiento y cuidado en los itinerarios controlados por estos radares. El estudio del organismo que dirige Pere Navarro señala que, a raíz de la entrada en funcionamiento del sistema, el porcentaje de vehículos que excede la velocidad máxima fijada para estos recorridos -que es de 100 kilómetros por hora- ha caído de forma significativa hasta minimizar las infracciones detectadas. En ese periodo se ha pasado del 11,7% al 4%, lo que equivale a una reducción de los incumplimientos de casi ocho puntos.
Cabe subrayar que los excesos más elevados, aquellos en los que han incurrido los vehículos que transitaron a velocidades comprendidas entre 120 y 160 kilómetros por hora, se han quedado en el 0,03% de las denuncias tramitadas.
La última fase de pruebas para testar la funcionalidad de los nuevos radares de tramo implantados este mes ratifica esa eficacia disuasoria y preventiva que perseguía la DGT con la instauración de estos cinemómetros. Desde diciembre hasta el pasado lunes, los radares de tramo detectaron el 6% de infracciones. Es decir, que seis de cada cien vehículos controlados en ese periodo rebasaron en más de diez kilómetros por hora el límite permitido y desde hace tres días serían multados con sanciones que pueden llegar a los 600 euros y la pérdida de seis puntos en el carné