Los segovianos celebraron la llegada del 2012 entre bailes, serpentinas, confetis y matasuegras. La oferta de bailes, fiestas y cotillones era diversa y para todos los gustos y públicos. No obstante, la percepción general es que el volumen de gente que acudió a los establecimientos de ocio nocturno fue menor que en otras ocasiones. Menos aglomeraciones en bares y discotecas, lo que contribuyó a una noche sin demasiados incidentes.
Alrededor de una veintena de personas se congregaron en el templete de la Plaza Mayor para dar la bienvenida al nuevo año bajo el reloj del Ayuntamiento. Algún otro grupo se formó en los soportales que rodean el espacio poco después de las campanadas, haciendo explotar tracas de petardos.
Pero si hay un termómetro en Segovia para medir la concentración de gente en noches de fiesta es la calle Infanta Isabel, conocida popularmente como la calle de los bares. Su entorno registró una menor afluencia de personas que en años precedentes, aunque los que optaron por vivir la diversión en los numerosos locales que se sitúan en ella demostraron su algarabía.
Esta menor concentración se debe, entre otros factores, a que cada vez más gente opta por buscar un plan diferente al clásico cotillón para la Nochevieja. Casas rurales y fiestas privadas son algunas de las alternativas en auge. A pesar de ello, por algunas calles de la capital aún podían verse en las primeras horas de la mañana de ayer a algunos de los más rezagados en emprender el regreso a casa.
Quizá la crisis económica motivó también que algunos indecisos que dejan su plan para última hora prefirieran en esta ocasión no salir a la calle y celebrar el cambio de año en la intimidad del hogar, de una manera tranquila y familiar.
También en la provincia se celebró una de las noches más especiales del calendario. En casi todas las localidades de la provincia se desarrollaron fiestas, según el tamaño de cada pueblo, en las que los vecinos tuvieron ocasión de brindar y desinhibirse de las preocupaciones cotidianas por unas horas.
Así, la Nochevieja en Cuéllar se desarrolló de forma tranquila y sin incidentes. Como es habitual, la noche comenzó con la tradicional carrera de San Silvestre, que este año batió su récord de participantes. Tras ella, grupos de amigos y familiares recorrieron los bares, en un chateo antes de reunirse para cenar.
La hora de las campanadas se celebró en los hogares y, al igual que en años anteriores, apenas una veintena de personas acudieron a la cita con el reloj del Ayuntamiento, en la Plaza Mayor. Miles de personas se reencontraron en el nuevo año en los establecimientos de ocio nocturno, en una noche con normalidad absoluta, según informa Mónica Rico.
Urgencias
Por otro lado, el servicio de urgencias del Hospital General registró 32 visitas entre las 22:00 horas del sábado y las 10:00 horas del domingo. Dos de ellas fueron producto de intoxicaciones y otras cinco presentaron heridas por agresiones.
A primera hora de la mañana de ayer tuvo lugar una colisión entre dos vehículos en la calle San Millán de la capital, aunque solo hubo que lamentar daños materiales. Agentes de la Policía Local se desplazaron hasta la plaza de la Tierra, donde se produjo un conato de pelea. Sin embargo, cuando la patrulla llegó al lugar, el incidente se había resuelto. El capítulo de daños de una noche por lo general tranquila se completa con la rotura de algunos objeto del mobiliario urbano.
En las instalaciones de Venta Magullo, no faltaron a su cita las familias de la localidad alicantina de Elda que cada año deciden pasar la última noche del año y dar la bienvenida al siguiente en el mencionado establecimiento.