El binomio alcohol o drogas y conducir un coche son incompatibles. Sobre esta premisa, la Diputación de Palencia y la Asociación de Autoescuelas han celebrado la tercera edición del taller 'Riesgo cero al volante', en el que han participado 183 alumnos matriculados para obtener el carné de conducir.
La iniciativa se enmarca en el Plan Provincial de Drogas y arrancó con un curso a los profesores de autoescuelas, según destacó ayer el diputado de Juventud, Jesús Tapia, quien especificó que el objetivo del programa es concienciar a los alumnos que están matriculados en las autoescuelas para que no consuman alcohol cuando van a conducir un coche.
De las 21 autoescuelas que trabajan en la provincia, han participado en el programa 17. Los 183 alumnos que han seguido las clases han participado en un sorteo para seleccionar a tres a los que la Diputación pagará un permiso de conducir básico, cuantificado en 600 euros, que incluye la matrícula y quince prácticas.
La campaña formativa se desarrolló durante los meses de junio a octubre, en tres sesiones de una hora de duración aproximadamente, entre los jóvenes de estas edades que se inscribieron en 2011 en las autoescuelas, donde aprendieron los riesgos que supone conjugar el binomio alcohol-conducción, o la inclusión de otras drogas como es el cannabis, que se asocia cada vez más a los accidentes de tráfico.
El presidente de la Asociación de Autoescuelas de Palencia, Óscar Poza, se mostró satisfecho por el descenso de accidentes que se han registrado en los últimos años. En concreto, cifró en el 52% la reducción de siniestros en Castilla y León en la última década. Sin embargo, el año pasado se produjeron 85.000 accidentes en todo el país, y en uno de cada tres, los implicados superaban el 0,3 de tasa de alcohol, según los datos que ofreció Óscar Poza.
El presidente de los empresarios de autoescuelas destacó que la campaña que se ha celebrado junto con la Diputación tiene como finalidad «formar y concienciar a los nuevos conductores para que no consuman alcohol ni drogas y realicen una conducción más segura, racional y eficiente».
Poza reconoció que la española es una cultura del vino. «No hay celebración que no se ingiera vino u otro alcohol, que no es malo, pero que hay hacer que ese consumo suponga un riesgo cero cuando se conduce un coche, y una forma de hacerlo es empezar a concienciar a los jóvenes», señaló el presidente de las autoescuelas palentinas.
Poza declaró además en qué forma la crisis estaba afectando al sector. «Los chicos ya no tienen tanta prisa para tener el carné. Antes, cuando se cumplían los 18 años, lo primero que se hacía era sacarse el carné de conducir. Ahora están más preocupados por el móvil, Internet o estar con los amigos. El permiso de conducir pasa a un segundo plano, y se obtiene a los veintitantos años, cuando apremia la necesidad de tenerlo para un trabajo», explica el dirigente de los empresarios de autoescuelas.