Stephen Hawking está desde ayer más cerca de perder 100 dólares. Hace unos años, el físico británico hizo una apuesta no tan importante por su cuantía como por la trascendencia científica de su posible victoria. Se jugó 100 dólares a que no existe el bosón de Higgs, la hipotética partícula elemental cuya detección es uno de los objetivos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC). «Creo que será mucho más excitante si no encontramos al Higgs. Eso demostrará que algo está equivocado y que tendremos que volver a pensarlo todo», dijo Hawking en septiembre de 2008. Ayer, científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) anunciaron en Ginebra que han reunido en el LHC «indicios tentadores» de la existencia de esa partícula. ¿Pero por qué es tan importante?
El llamado Modelo Estándar es el marco teórico que usan los físicos para describir las relaciones entre las partículas elementales y las fuerzas que actúan entre ellas. Se desarrolló en la segunda mitad del siglo XX y su formulación actual quedó establecida en los años 70 con la detección de los quarks. Describe cómo funciona la materia de la que estamos hechos nosotros y todo lo que vemos, aunque no sirve para el 96% del Universo, que es invisible. En el Modelo Estándar, el hipotético bosón de Higgs -llamado así en honor del físico Peter Higgs- sería el responsable de la masa de otras partículas. Si no existiera, se abriría la puerta a una nueva física, algo mucho más emocionante para científicos como Hawking que completar el rompecabezas del Modelo Estándar.
«No lo suficiente»
Tras analizar los resultados de millones de colisiones de partículas a velocidades cuasilumínicas en el gran acelerador del CERN, investigadores del Aparato Toroidal del LCH (ATLAS) y del Solenoide Compacto de Muones (CMS) han delimitado por separado dónde, de existir, puede encontrarse el bosón de Higgs. Según el ATLAS, tendría una masa de entre 116 y 130 gigaelectronvoltios (GeV); según el CMS, entre 117 y 127 GeV. Los resultados de ambos experimentos apuntan a la misma región y son esperanzadores, «pero no lo suficiente como para hacer una declaración definitiva sobre la existencia o no de la escurridiza Higgs», indicaban ayer los científicos europeos.
«Por favor, sean prudentes. Todavía ni lo hemos encontrado ni lo hemos excluido. Estén atentos a 2012», pidió el director general del CERN, Rolf Heder, quien se animó a decir que «la ventana de Higgs es cada vez más pequeña». Si existe, parece acorralado y el cerco en torno a él se irá estrechando en los próximos meses con análisis más refinados en ambos experimentos. Según el CERN, no será antes de finales de 2012 cuando haya «una declaración definitiva de la existencia o no existencia de Higgs».