Con jeroglífica letra de médico (quien tuvo retuvo) escribió ayer por la tarde su deseo Javier León de la Riva, para colgarlo después en el árbol que recoge las peticiones de los vallisoletanos para el próximo año que está a puntito de llegar. «Que se pase pronto la crisis», garabateó en una tarjeta. Y lanzó un consejo para que su deseo no caiga en saco roto: «Cuando vienen mal dadas, en lugar de arrugarse hay que salir a la calle». Quizá sea esta la razón por la que este año, y con la que está cayendo, haya crecido el número de comerciantes que participan en la campaña de alumbrado navideño. Si el año pasado colaboraron 1.450 establecimientos, esta Navidad se han sumado 25. Y también se ha incrementado en 15 el número de arcos (hasta los 438). En total, 73 calles. Baja, eso sí, el presupuesto total, que sufre un recorte del 27,5% hasta los 225.000 euros (150.000 y el gasto de la luz lo paga el Ayuntamiento; 9.000 la Cámara de Comercio; 58.000 los comerciantes y hay que sumar otros 8.000 de El Corte Inglés). El recorte se notará en la factura (todas las lámparas son LED, lo que permite reducir más del 80% el consumo) y también en el reciclado de los arcos... aunque en algunas zonas estamos de estreno.
Un paseo por la ciudad permite descubrir que hay tres nuevos motivos. Por ejemplo, las estrellas granates de cola amarilla que iluminan Claudio Moyano, Rastro, José María Lacort y la calle Regalado. También son de estreno las estrellas blancas y amarillas de Teresa Gil, Cánovas del Castillo, Montero Calvo, El Campillo, Zúñiga, Platerías y el mercado del Val. Y la tercera novedad son las hojas de parra (blancas y amarillas, en algunas calles también verdes) que pueden verse en Bajada de la Libertad, López Gómez, Tintes y Panaderos.
Tres novedades, en fin, que se unen a diseños ya conocidos por estos lares, como las 15 estrellas gigantescas que decoran la calle Santiago con ráfagas de colores y tapices decorativos para que también durante el día den un toque de color a una de las vías principales del comercio de la capital. Porque del comercio estamos hablando.
El alcalde recordó, durante el acto oficial del encendido de las luces, que este es el año número 19 que se cumple con este ritual y el presidente de la asociación Fecosva, Javier Labarga, apuntó que «existe un antes y un después desde que las luces navideñas empiezan a funcionar, puesto que esto supone el inicio oficial de la campaña navideña». Y eso que este año muchos comercios se han adelantado unos días -con descuentos y ofertas- para aprovechar el tirón de los regalos de Navidad. Lo que está claro, asegura Labarga, es que las luces contribuyen a «animar a la gente a comprar». «Hay quien dice que la instalación de las luces es un despilfarro tremendo y otros que aseguran que lo encendemos demasiado tarde -argumenta León de la Riva- y aunque la crisis nos condiciona determinadas decisiones, una de ellas no puede ser esta campaña, puesto que uno de los incentivos del alumbrado es animar a la gente a salir a la calle e invitar a los vallisoletanos y a los turistas a que compren en el comercio de Valladolid». Hay calles que se suman este año a la iniciativa, como el Camino de la Esperanza, Puente Colgante o Macías Picavea. Y en Parquesol, por ejemplo, han pasado de las farolas (que lucen en la Circular) a decoración con arcos. Eso sí, el encendido no llegó a toda la ciudad, puesto que ayer por la tarde, la luz de la Navidad todavía no había prendido en el entorno de Panaderos.