El pintor soriano Javier Arribas, cuya obra se muestra hasta el domingo en la Fundación Juan Manuel Díaz-Caneja, es un artista diversificado en técnicas, y en todas ellas muestra una sorprendente inquietud para la renovación, para la experimentación, para la búsqueda de lenguajes plásticos que le permitan crear un espacio propio de creatividad.
Nacido en 1976, es un pintor joven pero con una dilatada experiencia de exposiciones y premios, lo que acredita su sólida condición creativa. La exposición de Palencia es una muestra de su variada producción técnica, aunque el lenguaje en casi todo momento se dilucide en la abstracción y en la pintura gestual, con algún guiño a una figuración muy matizada.
La planta superior de la sala de exposiciones temporales de la Caneja acoge la obra seriada, grabados y monotipos, una modalidad esta que permite crear una sola obra, en lugar de una serie más amplia, motivo por el cual estas obras tienen más interés al ser únicas. Los monotipos de Javier Arribas son obras complejas, basadas en una superposición de planos y de colores que evocan superficies como balcones, mesas, portalones e incluso motivos taurinos. Son obras elaboradas con una exquisita coherencia y una plasticidad que se acerca a la zona matérica de su pintura, instalada en la planta inferior de la fundación.
Pero la producción gráfica se completa con unos grabados de pequeñas dimensiones, creados a base de superficies y planos que se solapan y con un tratamiento cromático de tonos variados que oscilan entre cálidos, con una claridad radiante, y grises, aunque no por ello apagados.
La pintura es de formato amplio y de potente materialidad. Destaca el uso de colores como el rojo, azul, verde y amarillo, tonos muy vivos que infieren a los cuadros una gran fuerza plástica, en el camino de la abstracción matérica, muy lírica y onírica en su concepción. El guiño a la figuración se encuentra en el tríptico 'Paseos efímeros', en el que unas sombras se mueven en un paisaje urbano sin identificar. Estas piezas parten de una deconstrucción de la escena y están ejecutadas técnicamente con brillantez por la sensación de movimiento que logra el artista.
La versatilidad del artista soriano se completa en esta exposición con una instalación que firma junto a Enrique Rubio Romero y Piedad Vargas Soria, integrantes de la asociación cultural A+ARTE. Se titula 'Hacia el camino más largo', y es una pequeña muestra de una obra mayor concebida para un espacio público. Aquí se puede contemplar una estructura metálica y geométrica en forma de zig-zag que se plantea como un itinerario para el paseante, por lo que se ha colocado sobre la zona elevada de la planta inferior de la sala. El paseante espectador reflexiona con las palabras que se suceden en esta ruta creativa: tránsito, vivir, lío, insinuación, amor y anhelo. Palabras claves que interiorizan un discurso narrativo en el que el espacio y el tiempo envuelven al espectador en un laberinto abierto a la sugerencia.