Un Consejo de Gobierno extraordinario, celebrado a última hora de la mañana de ayer en la sede de las Cortes de Castilla y León, ha logrado salvar la temporada actual de caza, que podrá desarrollarse hasta finales de enero, con el calendario que está en vigor. El Gobierno de Juan Vicente Herrera se vio obligado ayer a celebrar esta reunión de urgencia para dar luz verde a un decreto que regula «la conservación de las especies cinegéticas, su aprovechamiento sostenible y el control poblacional de la fauna silvestre».
Todo esto, ¿para qué? Para adaptar la normativa regional a la directiva europea de aves y al Convenio de Bonn relativo a la conservación de las especies migratorias de animales silvestres.
Todo esto, ¿por qué? Porque el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León dictó un auto la semana pasada que anulaba cuatro artículos de la Orden Anual de Caza (2.1, 3, 6.1 y 9.1), como hizo en el año 2008, contra una norma idéntica de 2002, en los que se fijaban las «especies cazables» de caza menor (deja fuera a la mayor), los cupos y los permisos especiales contra especies dañinas para la agricultura. Como la selección de especies cinegéticas quedó anulada, debía suspenderse por extensión la temporada entera ante la ausencia de base legal. Esta situación quedó corregida a las dos de la tarde de ayer, en la reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno que Juan Vicente Herrera presidió en la sede de las Cortes.
Reunión urgente para una situación excepcional. El decreto saldrá publicado hoy en el Boletín Oficial de Castilla y León, entrará en vigor y pasado mañana, sábado, se podrá seguir cazando. Con normalidad.
Multimillonaria actividad
Pero a punto ha estado de no poder hacerse. Tan a punto, que solo una jugada política y administrativa como la que ayer se consumó ha permitido salvar la temporada de una actividad que, como la cinegética, mueve a 140.000 cazadores, y genera un volumen de negocio de entorno a los 300 millones de euros. Todo esto podría haber quedado paralizado de golpe este mismo sábado si ayer el Gobierno de Juan Vicente Herrera no hubiese decidido aprobar el decreto que hoy entrará en vigor.
El decreto recompone de principio a fin toda la normativa regional cinegética, anulada por el alto tribunal regional de Justicia hace menos de una semana. Así, regula el objeto, ámbito de aplicación y definiciones; los medios, las modalidades, las limitaciones y la seguridad en el ejercicio de la caza; las zonas de adiestramiento de perros y aves de cetrería; las competiciones y exhibiciones; la seguridad en la caza, la protección de las especies cinegéticas y los periodos de caza; el control poblacional y cualquier otro tipo de capturas; la comercialización, los movimientos de la fauna silvestre y la valoración de las especies cinegéticas a efectos de indemnización; y los periodos de reproducción y de migración prenupcial de las aves cinegéticas. En definitiva, adapta la normativa regional a la europea.
Y todo por la vía rápida y de urgencia con el fin de salvar la temporada. Tanto, que ayer el Gobierno de Castilla y León tuvo una actividad frenética con el sector. A las 9 de la mañana, el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván, recibía en su despacho a los altos responsables de la Federación de Caza. Estos acudían a la cita con el convencimiento de que les sería comunicada la suspensión, pero respiraron aliviados cuando el consejero les dijo que cinco horas después vería la luz el nuevo decreto para continuar con la actividad cinegética.
A las dos de la tarde, los consejeros de la Junta se reunían para conocer el contenido del decreto y dar forma oficial a la adaptación de la normativa regional a la europea. Tal era la urgencia, que el asunto no podía esperar a la reunión ordinaria de hoy jueves. A la vez que se formalizaban todos los trámites para que el decreto salga publicado hoy en el boletín oficial, era preparada en la Consejería de Medio Ambiente, para las seis de la tarde, la reunión extraordinaria del Consejo Regional de Caza, a quien la ley obliga a informar y del que debe ser conocido su parecer sobre cualquier aspecto vinculado a la actividad cinegética.
El final de la frenética jornada tendrá como consecuencia que esta temporada se pueda seguir cazando en Castilla y León.