James Murdoch, que parecía a principios de este año el heredero natural de su padre, Rupert, al frente de News Corporation, el gran conglomerado mediático del que el expresidente José María Aznar es consejero, sobrevivió ayer durante casi tres horas al tórrido interrogatorio de diputados británicos, pero abandonó el Parlamento convencido de que la saga de las escuchas ilegales no ha culminado.
Murdoch fue convocado por el comité parlamentario que investiga el caso porque, en julio, cuando compareció junto a su padre, dijo que él no supo que se realizaban escuchas ilegales de modo habitual en el ya cerrado 'News of the World' y que decidió pagar unos 800.000 euros de compensación al presidente del sindicato de futbolistas porque así se lo dijeron otros directivos. El entonces abogado de News International, Tom Crone, y el director del periódico, Colin Myler, escribieron después al comité alegando que ellos informaron al joven Murdoch de las escuchas generalizadas, porque fue esa la razón que les llevó a aconsejar el pago de tal compensación. Es más, el informe de un eminente abogado contratado por la compañía para analizar el caso decía explícitamente que perdería el juicio por la denuncia del presidente de los futbolistas porque había pruebas de que las escuchas eran una práctica común. Murdoch dice que le mencionaron el informe del abogado, pero no esa parte.
En el interrogatorio, la insistente negativa de Murdoch llevaba a un corolario inevitable, que Crone y Myler han engañado al Parlamento. El jefe ejecutivo de la compañía comprendió que no tenía otra opción y dijo que sí, que sus antiguos asociados engañaron al comité.
El futuro de James Murdoch como jefe del gran grupo mediático ya es puesto en cuestión por accionistas y observadores, pero los diputados no investigan su eficacia como gestor sino si ha cometido delitos, como ocurrirá con Crone, Myler y una larga lista de ejecutivos y periodistas del grupo.
Cerrar 'The Sun'
¿Tiene alguien una prueba de que Murdoch conocía la trama de las escuchas? Es dudoso. Los periodistas procesados hablan ahora con los diputados para hundir al jefe para el que trabajaron, el que cerró el periódico, los dejó en la calle y ahora se lava las manos mientras ellos contemplan su ruina en gastos de abogados y posibles penas de cárcel.
Él no sabía nada. No sabía que los detectives contratados investigaron también a los miembros del comité para indagar datos que permitieran a los periódicos del grupo destruir su reputación. No sabía tampoco, porque además lo considera inadmisible, que los detectives contratados por su compañía investigaban, en 2010, a los abogados de las víctimas de las escuchas, a la hija de 14 años de uno de los abogados. No sabe tampoco si ha habido interferencia sistemática en correos electrónicos privados.
Murdoch no cree que otros periódicos del grupo hayan hecho lo mismo, pero si se demostrase, no descarta el cierre de 'The Sun'.