Resulta complicado encontrar una foto en la que Maribel Verdú (Madrid, 1970) no muestre una amplia sonrisa. La misma que con toda seguridad lucirá estos días durante el transcurso de la 56 Semana Internacional de Cine de Valladolid. Motivos no le faltan porque el equipo de la Seminci ha decidido concederle la Espiga de Honor como reconocimiento a «su trayectoria y constancia», después de más de dos décadas de plena dedicación a la interpretación en cine, televisión y teatro.
No termina aquí su presencia en el festival, al que acude por cuarta vez, ya que interviene en dos de las cintas de esta edición: 'De tu ventana a la mía', ópera prima que presenta Paula Ortiz en la Sección Oficial, y el cortometraje 'The red virgin', junto a Ivana Baquero, de la directora canadiense afincada en Madrid Sheila Pye, en La noche del corto español.
La Espiga de Honor viene a completar una larga lista de logros. Vive una época fértil en la que le llueven los premios. Los últimos al conjunto de su carrera: la Medalla de Oro de la Real Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (2008), o el Premio Nacional de Cinematografía en 2009.
Pero el camino no fue siempre fácil. Pese a que apenas ha traspasado la cuarentena -estrena sus 41 años este mes de octubre- cuenta con más de dos décadas de intensa experiencia en el mundo de la interpretación. A los 13 años tuvo su primera oportunidad y desde entonces ha trabajado en decenas de películas. Una travesía no exenta de momentos de sequía que, según ha afirmado en múltiples ocasiones, ha vivido con paciencia y serenidad en parte gracias al equilibrio emocional que le ha brindado su sólida relación con el productor Pedro Larrañaga, con quien se casó en 1999. «Tuvo que ser alguien de fuera quien me ofreciera un guion genial para que volviera a existir a los ojos de los directores de cine», ha señalado Verdú refiriéndose al momento en que el mexicano Guillermo del Toro le ofreció su papel en 'El laberinto del Fauno'.
«Producto nacional»
Desde el estreno y éxito de 'El laberinto del fauno' en 2006, que le valió el Ariel que concede la Academia mexicana, su carrera se ha tornado intensa, bien afianzada por logros pasados que ya la sitúan en un lugar privilegiado en la historia reciente del cine español. Cuesta dar con un director español consagrado con quien Maribel no haya trabajado ya. Lo ha hecho con Vicente Aranda en uno de sus hitos como profesional, 'Amantes', de 1991; con Montxo Armendáriz, en '27 horas' (1986); con Fernando Trueba en la oscarizada 'Belle epoque' (1992); con José Luis Garci, en 'Canción de Cuna' (1994), o con Carlos Saura en 'Goya en Burdeos' (1999), entre otros muchos directores y trabajos.
Su aportación a la industria cinematográfica española se asienta en una deliberada búsqueda por afianzar su vida personal y profesional en España. Aunque muy interesada en el mercado iberoamericano, del que siempre afirma que la trata muy bien, ella misma se define como «producto nacional cien por cien». Ni siquiera el coqueteo con la industria norteamericana que supuso su aventura en 'Tetro' (2009) de la mano de Francis Ford Coppola, han tentado a Verdú a cruzar el charco para probar suerte en Hollywood.
Durante algún tiempo fue eterna finalista de los máximos galardones del cine español. Consiguió su Goya a la mejor interpretación en 2007 por 'Siete mesas de billar francés', de Gracia Querejeta. Fue el único de varios intentos entre los que se ha disputado el premio con actrices como la internacional Penélope Cruz.
El presente año está siendo prolífico para la actriz. Además de compaginar cine con teatro -protagonizó entre 2008 y 2010 'Un dios salvaje', de Yasmina Reza, y prepara otro montaje a las órdenes de José María Pou-, ha simultaneado varios proyectos. Aparte de las películas que podrán verse en la Seminci, acaba de presentar 'Fin', primer filme de Jorge Torregrossa, y será la madrastra de Blancanieves en una peculiar cinta de cine mudo dirigida por Pablo Berger.
Interesada en pequeños pero comprometidos proyectos, ha participado en '1395 days without red', un trabajo de videoarte de la artista bosnia Sejla Kameric sobre el sitio de Sarajevo en los años 90.