Vista y oído. Dos sentidos básicos e imprescindibles para disfrutar de un concierto de rock and roll por todo lo alto. Lo del pasado viernes en la sala experimental del Auditorio Miguel Delibes con Sex Museum fue bastante simbólico. Se trata de un grupo que lleva trabajando el mismo cuarto de siglo que el que su público lleva yendo a conciertos. Es relevante que el del pasado viernes fuera el primer concierto en 25 años en nuestra ciudad en el que tan veterano grupo y tan veterana audiencia tuvieran el gusto de verse y oírse en plenitud de plenitudes en espacio cerrado. La sala de conciertos de '5 estrellas' que tanto ha tardado en llegar a la ciudad parece que está aquí. Por eso mismo, en la noche del viernes con Sex Museum hubo bastante de proceso de 'descubrimiento y familiarización con el ambiente' por parte de una cantidad respetable de músicos y público. Público del crítico, del exigente... del que lleva décadas yendo a conciertos.
Los locales Harla Horror fueron los que abrieron la noche ante una audiencia que aún andaba situándose en el recinto. Durante tres cuartos de hora intensos recorrieron sus dos trabajos editados hasta el momento con la fuerza y soltura que siempre les han caracterizado. El carisma de Urbano se movió como pez en el agua por el escenario del Delibes derrochando su chorro de voz en los momentos escogidos de 'A nightmare of Horror' y de 'At the fuzztone bar', su última referencia. Su público anda ya pidiendo nuevos temas y nuevo material. A la espera de que llegue el momento nos queda saborear su rock and roll robusto, 'garagero' y grasiento en noches perdurables como la del pasado viernes.
Sex Museum salieron al escenario precisamente para dar lo que habían prometido: una fiesta de rock and roll por todo lo alto. Aunque venían presentando 'Again and again', lo cierto es que la noche tuvo mucho o bastante de 'Fifteen hits that never been'. Es decir, 'éxitos que nunca fueron' recopilados hace ya tres años en aquel disco de título tan evocador. Un concierto de Sex Museum sin ese puñado de temazos no sería un concierto de la familia Pardo. Aún así comenzaron con 'Again and again' ofreciendo ciertas renovaciones de sonido en teclados y por supuesto su poderío como magos de creaciones de ambientes, algo que dejaron latente especialmente en las partes finales del 'show'. Por aquello de las prestaciones escénicas, la noche fue probablemente de Miguel Pardo que tuvo espacio y oportunidad de mostrar su potencial escénico tanto en voz como en movimiento. Todo un gurú en 'Wasa Masa' y en los cerca de diez minutos que estuvieron improvisando con el 'cover' de The Who 'I'm Free' donde rock y danza fueron de la mano. Geniales como siempre en 'Landlords' y en 'I'm falling down'. Y como siempre, populares y comunicativos con su público como de costumbre. Culminaron una noche de las largas invitando al escenario a Javier Vielba de Arizona Baby y a Urbano Canal de Harla Horror a marcarse 'Sufragette City', de Bowie, dentro de una recta final mayúscula. Fue otra jornada más con los Pardo and company marcada por la diferencia no solo escénica sino también creativa. 'Again and again' es definitivamente un trabajo que entra al corazón.