Es uno de los más veteranos del equipo, al menos en cuanto a temporadas en el BM Valladolid. Nada menos que once años lleva José Manuel Sierra (Moguer, Huelva, 1978), defendiendo los colores del club vallisoletano. Era una promesa de la cantera azulgrana allá en julio de 2000 cuando llegó a Huerta del Rey acompañado de Albert Rocas. Y en seguida se destapó como un excelente portero. Tan decisivas fueron sus actuaciones que el emergente Ciudad Real se lo arrebató al BM Valladolid por una temporada. Después de su paso por la capital manchega, Sierra encontró su hogar a orillas del Pisuerga. El guardameta onubense es, sin lugar a dudas el paradigma de la experiencia. Su saber estar en la cancha, su capacidad de trabajo, su carácter apacible no exento de tensión y firmeza si la ocasión lo requiere le han convertido en todo un referente para sus compañeros. De ahí que los galones de capitán vinieran a confirmar un ascendiente que ya era reconocido dentro del vestuario.
Y ahora, en los primeros cinco partidos de su undécima temporada con el BM Valladolid, José Manuel Sierra ha vuelto a destapar el tarro de las esencias para erigirse en uno de los protagonistas de la Liga. Su acierto en estos inicios de competición se elevan a un 41%, (77 paradas de 181 lanzamientos) con especial incidencia en los penaltis, de los que el onubense se ha hecho un consumado especialista. De los 16 que le han lanzado, ha parado nada menos que 9, lo que supone un 56% de acierto. Y es que en disparos desde los 6 metros lleva un 36% (33 de 91) y desde los 9 metros la estadística se dispara hasta un 54% (35 paradas de 64 lanzamientos).
-¿El encuentro del miércoles en Cuenca fue el partido perfecto?
-Fue un encuentro difícil, ante un gran rival y encima en su terreno. Fue la demostración de que si nosotros hacemos las cosas bien todo funciona mucho mejor y el partido se nos pone de cara.
-¿Que motiva un cambio tan drástico en el juego del equipo?
-No sabría decir, pero lo que sí tengo claro es que ni ahora somos tan buenos ni el sábado anterior éramos tan malos. En el equipo contamos con gente nueva, inexperta y necesitamos encontrar un equilibrio. Hay días que lo conseguimos y en otro nos cuesta más.
-Lo que no cambia es su excelente rendimiento bajo los palos.
-Sigo trabajando igual que en años anteriores, entrenando con intensidad e intento estar concentrado en los partidos.
-Y la portería también depende de la intensidad, fortaleza y acierto de la defensa.
-Por supuesto. Sin la defensa no hay un buen portero. En Cuenca la defensa estuvo a un gran nivel, apenas les dejaron lanzar y cuando lo hacían siempre era en posiciones que me permitían estar bien colocado. Me facilitan mucho el trabajo.
-O le cabrean enormemente.
-Son enfados puntuales que creo que nos vienen muy bien a todos porque nos ponen las pilas para la siguiente ocasión. Hay veces que soy yo el que les abronca a los defensas, pero también ellos a mí cuando cumplen con su misión y yo no estoy a la altura.
-¿Tiene un entrenamiento específico para mantener ese gran nivel?
-Los porteros entrenamos distinto que los jugadores de campo, pero no hacemos entrenamientos con pelotas de tenis ni cosas de esas raras que se oyen por ahí. Hay que tener una buena forma física y elasticidad para poder actuar con rapidez. A lo largo de los años he ido aprendiendo cosas, tomando nota de los ejercicios que hacían otros porteros, de sus entrenamientos y trabajo. Por ejemplo, algunos ejercicios que hacíamos con Tomas Svensson o en la selección. Al final, con la experiencia, he elaborado una especie de método de trabajo que por ahora funciona bastante bien.
-¿Qué es más importante, los reflejos, la colocación o la intuición?
-Todo es importante. Pero para mí lo más importante es la colocación. Solo con estar siempre bien colocado y bien apoyado dificultas mucho el disparo al lanzador. Y en la colocación también influye mucho tu defensa.
-¿Que prefiere, un lanzamiento desde los nueve metros o un penalti?
-Prefiero que no lleguen a tirar, pero depende de cada partido. Hay veces que no ves ni una de las que te lanzan desde lejos, que por cierto suelen ir muy fuerte, y otras en las que detienes todo sin aparente esfuerzo.
-Y cuando comprueba que no es su día no le duelen prendas en pedir el cambio, algo inusual en un jugador de campo.
-La relación entre porteros en siempre especial. Por lo general tú mismo sabes cómo estás, qué posibilidades tienes e incluso si tienes el día bueno o el nefasto. Algunas veces también tiene que ser el banquillo el que te advierta de ello. Pero no hay ningún problema e incluso siempre suele ser beneficioso para el equipo, que al fin y al cabo es el objetivo de todos.
-Mañana reciben al Elverum noruego en la Copa EHF, una competición inédita para la mayoría de la plantilla.
-Sí, para mí es la primera vez que disputo esta competición. Siempre he jugado Recopa o Liga de Campeones. Tenemos una sesión de video para conocer un poco al rival ya que ahora mismo solo sabemos que juega nuestro excompañero Rambo. La Copa EHF se ha convertido en una competición especialmente dura ya que la juegan varios equipos alemanes, franceses y daneses. En la Recopa solo había un campeón por país.
-¿Qué le pediría a la afición de Huerta del Rey?
-Deben tener un poco de paciencia. Ni somos tan buenos como en Cuenca ni tan malos como el día del Pilotes. Hemos tenido muchos lesionados y hay gente joven y nueva. Necesitamos sentir el apoyo de toda la afición de Huerta del Rey.