El salón de actos del Palacio de Mansilla entonó en 'Gaudeamus Igitur' para dar por inaugurado el nuevo curso. A buen seguro que será la última vez que resonará en este vetusto escenario de la calle Trinidad ante la anhelada puesta en funcionamiento de las nuevas dependencias edificadas en la plaza del Alto de los Leones. El futuro campus de la Universidad de Valladolid (UVA) espera vida y equipamientos para sentirse útil a la comunidad y sociedad segoviana. 'Alegrémonos pues' reza el himno universitario por excelencia, aunque esta dichosa crisis no ha caído precisamente en gracia en el ámbito académico. Sus responsables han de avalar la supervivencia de la actividad al temporal de recortes económicos que amenazan desde diversos frentes, sobre todo las administraciones públicas.
Con la espada de los tijeretazos pendiente y el aliento de la contención en la nuca echa a andar el que confía ser el último curso de la dispersión de sedes en el campus público de Segovia. Racionalización, ahorro y austeridad han sido las asignaturas impuestas por el rector durante su discurso inaugural del curso en Segovia. Son materias fuera de los currículos que deben aprobar y materializar los gestores de la entidad para poder seguir presumiendo de ser una institución saneada, sin deudas, como ensalzó en su alocución Marcos Sacristán.
Reconocimiento oficial
El máximo responsable repitió ayer en Segovia mensaje para las esferas oficiales. Y es que el esfuerzo llevado a cabo por la UVA para racionalizar y ahorrar en estos tiempos tan complicados de estrecheces económicas «debe ser apoyado con el mismo premio con el que se han reconocido a otras entidades endeudadas». En otras palabras, que el rector no ve que la Junta haya tratado con equidad a la UVA en comparación con universidades que sí cuentan con un pequeño porcentaje de contribución por parte de la Administración regional pese a que su saldo sea negativo.
Sacristán no cae en el desánimo y alentó en su discurso de apertura del curso a «continuar con el plan de austeridad». Ha sido un primer año de «logros parciales», arguyó en el haber de la gestión de la entidad en los últimos meses. Ahí está la puesta en marcha de los estudios de grado en el tránsito al Plan de Bolonia con unos resultados que han aupado a la UVA hasta el sexto puesto en el mapa universitario de España. También se ha avanzado en el proyecto del campus de excelencia internacional junto a las Universidades de León y de Burgos para aspirar con credenciales a este marchamo en la calificación que se adopte el próximo mes.
Reajuste del profesorado
El rector resaltó, asimismo, el reconocimiento docente e investigador alcanzado por la política de profesorado diseñada en estos tiempos de racionalización. Eso sí, confesó que «la adaptación de la carga docente nos obliga a prescindir de profesores en algunas áreas y buscar afinidades en otras», lo que ha conducido a evitar la movilidad de los educadores aunque tampoco se haya promovido la contratación. Marcos Sacristán subrayó que estos méritos se han alcanzado «sin haber reducido la calidad y sin haber caído en el endeudamiento». Y como la fórmula parece haber tenido éxito, incidió en la necesidad de reajustar las plantillas de profesores.