Dos goles de Sergio García desmontaron todos los fantasmas de Cornellá-El Prat, tras un convulso final de mercado de fichajes, ante un Athletic de Bilbao (2-1) que sólo se animó con el tanto de Llorente, pero que se encontró con la versión más excelsa del argentino Cristian Álvarez bajo palos. Los dos equipos empezaron con dudas. Varias imprecisiones crearon tensión en áreas pero fue el Athletic el que más avisos dio al meta argentino, titular por segunda vez. El primero, de Gabilondo en el minuto 3 con un disparo de falta directa que se fue desviado, por poco, por el palo derecho.
El Espanyol corría más que los vascos. Dificultaba su salida de balón, pero el juego directo de los pupilos de Marcelo Bielsa necesitaba pocos pases para sorprender arriba. Otra vez Gabilondo, esta vez con un remate de cabeza tras un centro desde la derecha, y un disparo de Ander pusieron a prueba al portero blanquiazul.
Pochettino insistía en su receta. Un fútbol más asociativo que el de su compatriota y más solidaridad entre líneas. La retirada de Albín, con molestias, y la entrada de Thievy en el 12 no modificó el planteamiento. Thievy, tras una carrera eléctrica, puso un balón milimétrico entre líneas a Álvaro, que centró desde la izquierda para que Sergio García rematara de cabeza y sumara el 1-0 en el minuto 25.
Los catalanes eran los dueños del balón, y del partido, y del rival no había noticias. El Athletic no se enfrió en la reanudación. Ahora eran los de Bielsa los amos del partido pero el protagonismo era para Cristian. Fue su gran noche. El argentino detuvo un lanzamiento de Iturraspe desde la frontal en el 49 y, cinco minutos después, frenó una falta muy bien dirigida a la escuadra por Susaeta. Se ganó la ovación.
El Espanyol, metido en su área, tenía muchas dificultades para salir con el balón controlado. Estaba ahogado y pronto se tradujo en el marcador. El 1-1 llegó en el 61 gracias a Llorente. El delantero, especialista en el juego aéreo, remató de cabeza un córner, imparable esta vez para el meta perico.
La respuesta de Pochettino fue inmediata: Pandiani entró por Álvaro. Bielsa tampoco se conformaba, así que Toquero relevó a Ander Herrera.
Fue Sergio García el que desatascó el duelo en el 72. Llegando desde la izquierda, probó un complicado remate ante Iraizoz, que no paró el balón y dio otra oportunidad al catalán. Justo tras marcar, su técnico le sentó y sacó a Romaric. Quedaban 15 minutos y no quería sorpresas. El Athletic no tenía tiempo y las piernas pesaban, facilitando los contraataques del Espanyol. Marcelo Bielsa cedía ante el empuje de su pupilo Pocchettino.