Cuatro grupos folclóricos llegados de diversos puntos de la geografía española, junto a otro procedente de Colombia, desplegaron ayer por las plazas y calles de Palencia lo mejor de sus culturas a través de la música y la danza típicas de sus tierras. Con estas exhibiciones, la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Palencia ha pretendido acercar a los palentinos la cultura folk, contribuyendo también a crear un ambiente especial en plenos sanantolines.
Las danzas, que se pudieron ver por el centro de la capital durante toda la jornada, corrieron a cargo de los grupos Jorge Manrique, de Palencia; Torre de Mar, de Málaga; Los Xistos, de Gijón; y Cantigas y Agarimos, de Santiago de Compostela, que bailaron al son de los acordes de la música más tradicional de sus regiones con las plazas y calles palentinas más emblemáticas como telón de fondo.
La cultura tradicional castellana estuvo representada por el grupo local Jorge Manrique, mientras que la indumentaria y acento delataban a los miembros de los grupos asturiano, gallego y andaluz. Los primeros, ataviados con madreñas y monteras, además de gaitas; los segundos, con vestidos de bellísima factura, y los malagueños, con llamativos sombreros de flores los hombres, y con espectaculares y coloridos trajes de sevillana, las mujeres.
Los alrededor de ochenta componentes de los diversos grupos folclóricos fueron recibidos por el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco, quien reconoció sentirse «honrado y muy orgulloso» de poder acoger a las cuatro formaciones en Palencia. «El público está deseando veros», les anunció el regidor, quien agradeció especialmente la labor del grupo Jorge Manrique.
El encanto de la ciudad
Por su parte, la concejala de Cultura y Turismo, Carmen Fernández Caballero, remarcó que, gracias al festival, la ciudad se llena «de folclore y color», al tiempo que aprovechó para aconsejar a los integrantes de las distintas formaciones que disfrutasen del «encanto» de Palencia para poder divulgarlo a su regreso a sus respectivas ciudades.
La edil también explicó el motivo que ha llevado a trasladar el festival A Concejo a las fiestas de San Antolín, lo cual constituye la principal novedad de la edición de este año. «Antes se celebraba durante los días previos a las fiestas. Eso hacía que el festival estuviese algo devaluado, por lo que decidimos incorporarlo al programa de festejos para que luzca en todo su esplendor», según reseñó Fernández.
En cuanto al espíritu que ha guiado a los responsables de la organización del espectáculo, la concejala indicó que han buscado grupos de las zonas más diversas -dentro de lo posible- de la geografía española, con el objetivo de que las actuaciones también sean totalmente distintas entre sí y puedan sorprender al público. «La vestimenta es distinta, la música y la danza también. Además hemos traído a un grupo andaluz, que ya hacía muchos años que no venía», recordó.
De este modo, la cita cultural se ha erigido este año en uno los referentes culturales de los festejos patronales de San Antolín, dando colorido y animación a la ciudad.
Tras la recepción oficial a todos los participantes en el festival, en la que los cuatro grupos españoles recibieron un obsequio de parte del Ayuntamiento palentino, las distintas formaciones se encaminaron a varios puntos de la ciudad, entre ellos la Calle Mayor, la plaza de San Pablo, la plaza de la Inmaculada, el parque del Salón y la Plaza Mayor. En todos ellos, el numeroso público asistente acompañó entusiasmado el movimiento y el son de los grupos, cuyos integrantes parecían animarse cada vez más con los aplausos de los espectadores que los rodeaban.
Ya por la tarde, el escenario de la Plaza Mayor acogió el festival propiamente dicho y, como broche final a la jornada, también en el céntrico recinto, actuó la compañía de danzas colombiana Orkeseos, que este año celebra su vigésimo quinto aniversario con un interesante y original espectáculo en el que se difunde, recrea y proyecta la identidad cultural del pueblo sudamericano desde una mirada contemporánea.