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«Sin los toros la cultura española no se entiende»

CULTURA

«Sin los toros la cultura española no se entiende»

26.07.11 - 00:50 -
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«Hasta el XIX se puede estudiar la cultura española a través de los toros, todos los cambios de la sociedad se reflejan en la fiesta de los toros y viceversa». Lourdes Amigo (Villadepalos, 1977), doctora en Historia Moderna, no se moja cuando se le pregunta si está en contra o a favor de la pervivencia de la fiesta en la actualidad porque lo tiene claro: le apasionan los toros, pero en su contexto histórico. De esta pasión ha surgido la publicación '¡A la plaza! Regocijos taurinos en el Valladolid de los siglos XVII y XVIII', cuya presentación fue apadrinada por Jesús Urrea en la Real Maestranza de Sevilla el pasado mes de junio. Qué mejor lugar para comenzar la andadura de este libro. Aunque, según Lourdes, Valladolid no se queda atrás en lo que a tradición taurina se refiere.
-¿Cómo se gestó este libro?
-Al hacer la tesis sobre fiestas de Valladolid, surgía el tema de los toros de forma sistemática. Me di cuenta de que sin los toros la cultura española no se entiende. Si desaparece la nobleza de la fiesta, se debe a la crisis de este estamento, el surgimiento de la profesión del torero a pie es debido a la crisis de la sociedad estamental, todo está relacionado. Además, era hora de abordar este tema de forma científica. Hasta hace poco el tema de los toros solo lo estudiaban los eruditos, gente a quienes les apasionaba el tema, pero sin afán científico. En la Universidad, por ejemplo, no se le daba importancia.
-¿Por qué el término regocijo?
-Utilicé la palabra como sinónimo de fiesta, de celebración, con un sentido profano. Los toros eran un regocijo eminentemente profano aunque se celebraran también en contextos religiosos. La expresión «regocijar al pueblo» es muy de la época.
-¿Ha descubierto alguna obra artística local relacionada con la fiesta de los toros durante su investigación?
-El libro tiene 49 imágenes, algunas de Valladolid. Obra de pintores locales no tengo localizadas. Es muy importante la colección taurina del Museo Nacional Colegio de San Gregorio. Es una colección única. Jesús Urrea la compró siendo director del Museo, y la ha movido mucho, es muy solicitada y muy conocida fuera de aquí.
-¿A cuándo se remonta el toreo?
-En la Edad Media ya existían corridas de toros.
-¿Podría dibujar la evolución de las fiesta de los toros en España?
-El esplendor se da en el Barroco, en el siglo XVII y parte del XVIII. A partir de aquí se transforma, llega la decadencia a raíz del cambio social que supone la Ilustración hacia la segunda mitad del siglo XVIII. Aunque en realidad no es una decadencia sino una transformación: se pasa de la celebración como fiesta urbana en la Plaza Mayor al toreo en las plazas de toros como las conocemos hoy.
-¿Es en la Ilustración cuando surgen los primeros detractores de los toros?
-Los detractores existen desde el siglo XVI. Desde la Corona sí se produjeron ataques en la Ilustración, pero eso no supuso el fin, simplemente la actividad se transformó por una nueva sensibilidad. La fiesta se hizo más ordenada, surgió el toreo a pie, la estructura en tres tercios. La Ilustración no prohíbe los toros, los permite dentro de unos cauces.
-¿Quién financiaba las fiestas de los toros en esta época?
-El Ayuntamiento desempeñaba un papel muy importante, tenía la obligación de divertir al pueblo y no obtenían beneficio de ello. La gente pagaba por ver los toros a quien montaba las plazas o a los dueños de los balcones para verlos, no a los organizadores.
-¿Dónde se celebraban?
-Primero, las más importantes, tenían lugar en la Plaza Mayor, en un coso de madera. Luego se trasladaron al Campo Grande, pero podía haber otras corridas pequeñas en cualquier punto de la ciudad: en la Rinconada, en Platerías. También se hacía el despeño de toros al río en la Huerta del Rey y otras prácticas de este tipo, que se consideraban normales en una sociedad tan acostumbrada a la violencia y a la muerte como la barroca.
-¿Cuándo aparece el toreo como profesión?
-En la Ilustración culmina también la profesionalización. Antes era típico el toreo a caballo. A partir del XVIII, los toreros empiezan a hacerse un nombre, son héroes, incluso más que ahora, levantaban verdaderas pasiones. Destacaron Pedro Romero (Escuela rondeña), José Delgado Guerra, 'Pepe Hillo', y Joaquín Rodríguez 'Costillares' (ambos de la Escuela sevillana). Vestían ya con el traje de luces actual, aunque en el siglo XIX se añadieron los adornos de oro.
-¿Cómo vivía el público de Valladolid los toros en el XVII?
-La fiesta taurina se vivía con igual intensidad en toda España, en todos los pueblos era la fiesta más deseada. Los toros se celebraban con motivo de cualquier cosa: cofradías, canonizaciones, eran el plato fuerte de cualquier fiesta, fuera religiosa o profana. En Valladolid se vivía con mucha intensidad porque en el siglo XVII es una de las ciudades más importantes. El público que acudía a los toros era masivo. Cualquiera prefería quedarse sin comer antes que perderse una corrida de toros. Además, estaban presentes todas las instituciones: el estamento regio, el nobiliario y el eclesiástico.
-¿Qué opina sobre la contienda actual de los españoles protaurinos frente a quienes pretenden ilegalizar las corridas?
-Me apasionan históricamente, pero en la actualidad no me posiciono. Yo hago historia.
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La historiadora Lourdes Amigo Vázquez. :: HENAR SASTRE

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