Datos frecientes de la Consejería de Sanidad constatan el incremento del consumo de antidepresivos y el aumento de la demanda de consultas psiquiátricas, sobre todo de una primera cita para el diagnóstico, vinculadas a la crisis económica como causa principal que explica el origen.
Así, el año 2010 se cerró con un uso de fármacos antidepresivos de 309.743 envases en Valladolid -casi 1,8 millones en Castilla y León-, 59.511 más que en 2007 y 35.700 más que en 2008, año en que la crisis comenzó a afectar más directamente a las familias. Supone, en tan solo tres años, un incremento del 13%, según los datos facilitados por la Consejería de Sanidad. Un aumento paulatino en esta década pero que se ha disparado sobre todo desde 2007.
No obstante, a este respecto, hay que aclarar, indica Fernando Uribe, jefe de Psiquiatría del Hospital Clínico de Valladolid, que «es muy difícil extrapolar datos de consumo de fármacos a una patología, establecer relación directa y única con el aumento de los antidepresivos y la depresión en sí porque se emplean para otros cuadros como la angustia, para el control de la ansiedad en lugar de emplear ansiolíticos -que cada vez se prescriben menos- o en sustitución de hipnóticos por consideraciones médicas diferentes como el tratarse de un problema menor o a largo plazo. Se emplean incluso en trastornos alimentarios». Lo que sí es un hecho, añade el doctor Uribe, es «que ha crecido su consumo y las consultas por problemas depresivos, por trastornos afectivos».
Haría falta, no obstante, «un estudio epidemiológico» que permitiera asegurar lo que los datos parecen apuntar «porque influyen muchos aspectos. Junto a las causas del diagnóstico, habría también que analizar el cambio de la organización psiquiátrica de Valladolid que puede hacer aparecer como nuevos casos, pacientes que en realidad son de otra área; así como conocer qué pasa también en Atención Primaria». No todos los casos se remiten al especialista en Psiquiatría, hay mucha patología de salud mental resuelta por el médico de familia; pero su tratamiento farmacológico sí se refleja en los citados datos.