Suponen el 7% de la población de la capital. En total, 22.141 personas que cada día luchan por hacer vida normal a pesar de su discapacidad y de las barreras que les pone la urbe. Según los datos facilitados, la mayor parte sufre limitaciones de tipo físico, seguidas de las intelectuales y sensoriales. Las cosas han mejorado mucho en los últimos años, pero queda camino por recorrer para que «la ciudad sea justa» con todos sus vecinos. El alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, y la concejala de Bienestar Social, Rosa Hernández, presentaron ayer, arropados por los responsables de las principales asociaciones que trabajan con estos colectivos, el primer Plan de Accesibilidad de Valladolid con el que se pretende mejorar la calidad de vida de estos ciudadanos en todos los ámbitos. Desde la eliminación de trabas urbanísticas para ciegos o usuarios de sillas de ruedas hasta la mejora de los sistemas de comunicación con la Administración para que las personas sordas puedan contar con un intérprete para las tramitaciones.
Satisfacción entre unos colectivos que valoran de forma positiva la iniciativa municipal y que piden voz para que las instituciones escuchen peticiones básicas que pueden mejorar considerablemente su día a día. El trabajo en Valladolid se está haciendo. Semáforos con señal sonora, canales de acera con puntos para que los invidentes sepan dónde está el paso de cebra o una flota de autobuses sin escalones, con piso bajo y rampa que favorecen el acceso son tan solo algunas de las medidas que se han tomado hasta el momento. El último informe a pie de calle, realizado por la revista Eroski- Consumer el pasado mes de marzo en 18 ciudades españolas, entre las que se incluyen las más importantes del país, avala la labor que se ha realizado en Valladolid, aunque le ponga nuevos deberes. De hecho, es una de las tres capitales, junto con Málaga y Córdoba, que aprueba con un bien holgado la eliminación de barreras, cuando el resto de lugares analizados logra un aceptable raspado.
Mobiliario que estorba
En el caso de Valladolid se contó con la colaboración de tres asociaciones: ONCE Valladolid, Aspaym y la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León. Se visitó el edificio del Ayuntamiento, el Hospital Río Hortega y la estación de trenes y se valoraron más de 70 aspectos durante los trayectos a estos espacios. Por tipo de discapacidad, tanto las personas con limitaciones motrices, como con discapacidades auditivas logran un 'bien', mientras que el nivel de accesibilidad para personas ciegas se valoró con un ajustado 'aceptable'.
¿Qué carencias se detectaron? Mobiliario urbano que estorbaba, algunos semáforos sin segundero para saber el tiempo de paso, falta de aparcamientos para minusválidos en el entorno de la Casa Consistorial o ausencia de bandas de dirección para los ciegos en el Registro Municipal, que tampoco cuenta con una máquina expendedora de turno con sistema Braille. ¿Qué se valoró como positivo? El servicio de intérprete de lenguaje de signos que ofrece el Ayuntamiento, la buena adaptación de la estación de Campo Grande o la facilidad para moverse por el Río Hortega en silla de ruedas, que cuenta también con una buena señalización y mostradores adaptados para usuarios a los que no les queda otra que moverse sentados.
El documento presentado ayer por León de la Riva pretende corregir estas carencias, que permitan a Valladolid seguir subiendo nota. Así, en Urbanismo, se plantea la ordenación del mobiliario urbano para que no sea una traba en los itinerarios peatonales, la señalización informativa con pictogramas, la implantación de pasamanos en rampas y escaleras o la extensión de semáforos con dispositivo sonoro y segundero.
En Movilidad se incluye, además, el proyecto para dotar a los vehículos Auvasa de sistemas de información oral y visual para que los sordos y ciegos sepan qué línea coger o dónde parar. Asimismo, existe el compromiso de situar las plazas de aparcamiento para minusválidos junto a los pasos de peatones y edificios públicos.
El alcalde anunció el aumento de los cupos en empleo público reservados a colectivos con discapacidad y la puesta en marcha de bonificaciones fiscales para obras de adaptación de edificios.
El plan no contiene un presupuesto concreto, ya que, según explicó Rosa Hernández, se pretende que sea transversal en todas las áreas municipales por lo que cada una aportará su parte según se vayan acometiendo las reformas. El Consejo Municipal de Personas con Discapacidad será el órgano encargado de recibir las propuestas y establecer las prioridades de actuación.