El sano y musical fanatismo adolescente y juvenil, y también algún que otro arrebato talludito, invadieron la Plaza Mayor de la ciudad en los preámbulos de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro. A plena solana, los y sobre las 'grupis' de Los Despistaos aguardaban impacientemente a que cayera la noche para devorar el concierto de sus ídolos. Antes se forraban carpetas con las fotos de los iconos, ahora también los fans los llevan consigo en el MP3, en el móvil e incluso utilizan sus imágenes como salvapantallas. Más de uno se llevó una foto de recuerdo a casa.
Una audiencia predominantemente femenina y muy gritona coreó las canciones y lanzó sus piropos hasta la afonía de centenares de segovianos que empezaron con fuerza la tradicional Noche de San Juan con la que se celebra el solsticio de verano y que sirve de mágico preámbulo a los fastos locales.
Los Despistaos suenan a esa hornada de bandas jóvenes, frescas, con puñados de himnos generacionales -algunos con esa categoría gracias a populares series televisivas-, pero cuyo estilo y repertorio pueden llevar a la confusión si no se 'estudia' en el instituto de 'Física o Química', si no pisas Zara o no conoces Bershka, si ya no compartes el cigarro o si los tacones ya no te hacen daño. Estribillos fáciles, letras de amores y desamores, guitarras contundentes y poses en el escenario para deleite del público apabullantemente femenino.
Mimo, ironía y locura
Poco antes del concierto, las llamas de la hoguera de San Juan se alzaron al cielo en el ritual de los buenos deseos. Este año predomina en de la concesión de la capitalidad europea de 2016. El fuego purificador ardió y consumió los papeles que contenían los anhelos al son que marcó la charanga Chicuelina.
Muy cerca de allí, en la plazuela de San Nicolás, daba comienzo la tradicional Gran Noche del Teatro, una de las actividades del programa que más personal concita. En esta ocasión no cabía un alfiler, porque el cartel, de nuevo, prometía. No en vano, izó el telón Joseph Collard, conocido como el Nobel de la risa, el maestro del humor visual y una referencia en el arte del mimo, que puso en escena 'Zig Zag'.
Lolita Corina puso con su premiado montaje de 'Las gallegas' la nota irónica y de humor negro a la fiesta escénica, bordeando el teatro cómico y el clown para descubrir un viaje a través de la muerte. Y fieles a su cita segoviana se subieron a las tablas de San Nicolás los componentes de Yllana, que brindaron otra de sus locuras- 'Sensormen' cuenta la historia de cuatro pseudocientíficos tarados que se sirven de diversos aparatos para ejecutar absurdos experimentos reinventados en canciones.