«Voy a intentar leer esta intervención sin emocionarme, lo que no sé si lograré, porque es mucha la emoción que siento en estos momentos y porque detrás de esta cara seria, que algunos califican de antipática e incluso de prepotente y de soberbia -que no lo es-, se esconde una persona bastante tímida y extremadamente sensible, que siente intensamente en su alma las alegrías y las tristezas, los afectos y las deslealtades, los encuentros y las despedidas, más cuando éstas vienen impuestas». Así inició anoche en Saldaña Enrique Martín su último discurso institucional del Día de la Provincia. Un arranque de sinceridad para intentar romper prejuicios y ofrecer la cara más amable de quien ha sido presidente de la Diputación en los últimos doce años, en un discurso que pronunció «desde la humildad, desde el corazón y el agradecimiento».
Un Día de la Provincia que tuvo un evidente sabor a despedida. En pocos días Martín cederá el testigo a su compañero de partido José María Hernández. Numerosos alcaldes, diputados provinciales, parlamentarios nacionales y autonómicos y representantes institucionales de la Iglesia, el Ejército y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, se dieron cita en la saldañesa iglesia de San Miguel para rendir un homenaje a los muchos valores que atesora Palencia, que Martín concretó en «la sencillez y hospitalidad de sus amables gentes, el valor de nuestras raíces históricas y del rico patrimonio artístico y cultural».
Martín eligió la localidad de Saldaña para celebrar esta jornada por la cercanía con la villa romana de La Olmeda, cuya remodelación promovió para convertir este yacimiento en uno de los recursos culturales y turísticos más importantes de la región, con una clara proyección nacional. Tras una exaltación de Saldaña -«que simboliza a la perfección la identidad que define a la gente palentina, la de un pueblo amable, que recibe con hospitalidad y alegría a quienes tienen a bien hacer aquí un alto en su camino, o mejor aún, a quienes lo eligen como lugar de destino»-, el titular de la Diputación aseguró que ha cumplido con los compromisos que asumió en su primer discurso del Día de la Provincia, en 1999, cuatro días después de tomar posesión por primera vez.
Deseo de continuar
El discurso de Martin incluyó algunas puyas, como que en estos años ha actuado «sin hacer otras funciones que no me correspondieran y sin ambicionar los cargos que otros pudieran tener». También reiteró que le hubiera gustado continuar «en esta responsabilidad para la que me sentía con fuerzas, ganas, ilusión y proyectos, siempre que la dirección provincial de mi partido y su presidente lo estimaran oportuno, está claro que no ha sido así», aunque más adelante agradeció al PP la posibilidad de haber presidido la Diputación doce años. Y dijo más: que después de estos años se lleva «algunos amigos, aunque seguro que en el camino se quedó alguno de los que creí que lo eran, sin serlo. Al igual que durante esta andadura, varios de aquellos a los que les brindé mi apoyo, confianza y amistad, llegando el final de la etapa y quizás viendo peligrar sus intereses, eligieron otra senda, abandonando el camino que juntos comenzamos».
No obstante, aseguró que se va «satisfecho y orgulloso de mi trabajo, y con la conciencia tranquila, la cabeza alta, la dignidad intacta y ligero de equipaje». «Pocas cosas me llevo, entre ellas la satisfacción del deber cumplido, del trabajo bien hecho, de hacer lo que en cada momento creía que tenía que hacer, porque pensaba que era lo correcto, con total lealtad a la institución, a las personas y a mi partido, aún sabiendo y siendo consciente que la libertad, la amistad y la lealtad tienen un precio», aseveró.
A partir de ahí, comenzó a desgranar los éxitos de sus tres mandatos, destacando «lo mucho que ha mejorado nuestra querida provincia palentina». Recordó que encontró en 1999 una institución «en una situación económica especialmente delicada», y deja ahora «unas cuentas saneadas, a pesar de las importantes inversiones que hemos realizado». En el balance abordó los Planes Provinciales -4.000 obras y 175 millones-, el deporte, las infraestructuras, la cooperación con los ayuntamientos, el turismo o la cultura, deteniéndose de forma especial en la remodelación de la villa romana de La Olmeda.
El capítulo de agradecimientos fue largo, incluidos los diputados provinciales que le han sido fieles en estos años. «Quiero agradecer el trabajo, el apoyo, la amistad y la lealtad que he recibido de muchos de los diputados provinciales con los que a lo largo de estos años he compartido el gobierno de la provincia. Especialmente a aquellos a los que mi amistad y su lealtad a mí les ha perjudicado o les pueda perjudicar. Sois ejemplo no solo de amistad y lealtad, sino sobre todo,de dignidad», aseguró Martín. Los diputados del PSOE, las casas regionales, los alcaldes y concejales que no continuarán mañana tras la constitución de los nuevos ayuntamientos, los medios de comunicación y los trabajadores del Patronato de Turismo, con su presidenta, Inmaculada Rojo, al frente, por la organización del Día de la Provincia, fueron otros destinatarios de los agradecimientos de Martín.
Enrique Martín deseó también «mucha suerte y toda clase de éxitos en su gestión» a la persona designada por el PP para sucederle, el exdelegado de la Junta José María Hernández, a quien no citó expresamente y que tampoco estuvo presente en el acto.