«Castilla y León no es Estados Unidos y Vivia tampoco es PharmaMar, pero la biotecnología oncológica está creciendo con fuerza en la comunidad autónoma y a nuestra empresa ya se la percibe dentro del sector como una compañía con potencial». Andrés Ballesteros, director general de Vivia Biotech, la empresa salmantina que está al frente del cluster regional de biotecnología roja (oncológica), considera que «la situación de crisis, unida al recorte de fondos de la UE por haber dejado de ser región Objetivo 1, han terminado con la política de apoyarlo todo». «Ahora es momento de ser mucho más selectivos y apostar por aquello que da valor -añade-. En Salamanca existe conocimiento, profesionales y capacidad de liderazgo como para situarnos a la cabeza no de España, sino del mundo en investigación y desarrollo de oncología y, en particular, hemato-oncología».
Vivia Biotech comenzó su andadura en el año 2007 tras levantar una ronda de inversión de capital semilla de cuatro millones de euros de fondos de capital riesgo, cifra récord alcanzada por una empresa de biotecnología en España. En la actualidad, con una plantilla de 30 personas, Vivia es pionera mundial en el análisis del efecto de miles de fármacos directamente en una muestra de paciente gracias a la plataforma tecnológica ExviTech y se encuentra en la última fase de desarrollo de su test de medicina personalizada, que espera poner en el mercado a finales de año o principios de 2012. «Hemos superado muchas dificultades, pero seguimos avanzando -explica-. Al no contar todavía con ventas solo hemos podido acceder a la financiación de los fondos de capital-riesgo; cuando estemos en el mercado podremos acudir a los inversores institucionales, lo que nos abrirá nuevas posibilidades».
El test que desarrolla Vivia abre la puerta a nuevos tratamientos menos agresivos para los cánceres hematológicos, ya que permite personalizarlos a las características de cada paciente individual. «Hay que tener en cuenta que hablamos de un sector con un nivel de riesgo elevado. Pero a la vez es muy dinámico y ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos cuatro años».
En opinión de Ballesteros la estrategia de promover agrupaciones empresariales, o clusters, «es buena si sale bien y, si no, es una pérdida de tiempo». A continuación puntualiza: «No es algo nuevo, en EE UU lleva haciéndose muchos años. Aquí estamos empezando y creo que Castilla y León está haciendo las cosas bien, la Administración regional lo tiene muy bien pensado y definido. Ya se están produciendo sinergias y está funcionando la comunicación entre los agentes implicados. También entre sectores, ya que el de la nutrición y la salud y el farmacológico están cada vez más relacionados».
Para el responsable de Vivia es fundamental «centrarse en el objetivo de la excelencia». «Querer abarcar demasiado, o trabajar con demasiados ámbitos, acaba siendo una desventaja porque se malgastan esfuerzos. Debemos concentrarnos en aquello en lo que somos mejores». En este sentido, Ballesteros considera también necesario racionalizar el florecimiento de bioincubadoras. «Hay dos, tres o más en cada comunidad y eso no es operativo y acaba siendo insostenible. Habría que potenciar una sola y después incentivar la movilidad geográfica de los profesionales».