«Polifacético creador, maestro de la voz y el gesto». Con esta inscripción en la placa que recibió ayer, el festival trató de resumir la obra de Albert Vidal, el artista homenajeado este año. Una frase para explicar más de medio siglo de propuestas, riesgo, aventuras vitales y huidas de lo convencional, de los varios 'mutis' que ha protagonizado para buscar la renovación personal. Acertó el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, al presentar a Vidal como «polifacético e irrepetible». De Madrid a Tokio. De Tortosa a Buenos Aires. De Marruecos a su querida India o a su amada Mongolia, aquella basta extensión de tierra de la que se trajo algo más que lo que él llama 'teatro telúrico' (ayer le acompañaba su elegantísima mujer, procedente del país asiático).
Enfundado en un original traje azul, Albert Vidal recibió «emocionado y con la humildad del artesano», la figura del 'Comediante' y la placa de reconocimiento de manos de León de la Riva. Un agradecimiento que aumenta al venir de un certamen que «celebra la comunicación de la calle». El actor, director y productor barcelonés (1946) es un humanista marcado por la búsqueda de las enseñanzas de los grandes artistas de todas las corrientes y culturas: Dario Fo, Karzuo Ono, Jacques Jecoq, los induistas, los sufíes, los magrebíes...
Cuando nadie sabía traducir 'performance' en España, él ya creaba proyectos rupturistas y provocadores. Por eso celebra la calle, que «está muy viva, más que nunca, aunque no tiene ese respeto cultural, pero es el sustrato a veces anónimo, de un acto de comunión». Sus palabras parecían rezumar algo más que teatro. Se llenaba tanto la boca con la palabra 'c-a-l-l-e', que a algunos les hizo recordar a los acampados en la plaza Fuente Dorada. Gente que por cierto, también va a jugar su papel de 'intervención urbana', esa expresión que tanto gusta al director del TAC, Javier Martínez. El alcalde anunció ayer que los espectáculos programados en esta zona se trasladan (misma hora y día) a la Plaza de Zorrilla. El falsamente anunciado 'desalojo de los 'indignados' no será una 'performance' fuera de programa.
Vidal alabó y se entregó al esfuerzo de esos actores de las aceras, cuyo teatro no tiene tres paredes y una cuarta falsa (el público), sino que representan «donde el techo es el cielo y los pies están a pocos centímetros de la voz de la tierra». Una comunicación en la que su esfuerzo por buscar la belleza «se pierde en el infinito y encuentra su reflejo en la mirada de alguien».
Nómina de ilustres
Albert Vidal suma su nombre a otros ilustres con talla de 'El Caminante'. Una nómina que abrió Marcel Marceu y en la que están Emilio Aragón, Tortel Poltrona, Teatro Corsario o su antecesora, Marta Carrasco. En este sentido, el alcalde tuvo un recuerdo para el director de Corsario, Fernando Urdiales, fallecido el pasado mes de diciembre.
La primera parte de la gran función que es el Festival de Teatro de Calle se cumplió ayer también con la subida del telón para presentar a sus jurados. Un año más, tres jurados que suman quince miembros para los seis premios que entrega el TAC: cuatro de la Sección Oficial, y uno para Valladolid Propone y Estación Norte. Expertos procedentes de la enseñanza de las artes escénicas, la arquitectura, el periodismo o la dirección escénica entre otras frentes para juzgar el trabajo y las aportaciones de las más de cincuenta compañías que entran en concurso. Este primer acto, que levanta el imaginario telón del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC), repitió su escenario del Patio Herreriano.