Alrededor de 500 personas se manifestaron ayer por las calles de Valladolid para exigir el cierre «inmediato» de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) por el «peligro» que representa, coincidiendo con el día en que se cumplen 25 años del accidente de Chernóbil (Ucrania), el más grave de la historia de la industria atómica, y un mes y medio después de que comenzaran las fugas radiactivas en la central japonesa de Fukushima.
La manifestación, convocada por Ecologistas en Acción, estuvo apoyada por las plataformas anticementerio nuclear 'Tierra de Campos Viva' y 'Norte Palentino', así como por una quincena de organizaciones, entre ellas IU, CGT y Facua Consumidores en Acción, informa Ical.
En un ambiente festivo y colorido, los manifestantes se reunieron en la plaza de Colón y desfilaron hasta la Plaza Mayor para solicitar el cierre de Garoña a través de pancartas en las que podían leerse lemas como 'No más Fukushimas', 'Vivir sin nucleares' o 'No más Chernóbil'.
El manifiesto de la protesta, leído al final del acto por representantes de la asociación 'Ven con nosotros', encargada desde hace 15 años de traer a España a niños de Chernóbil, destacó que los accidentes de las centrales ucraniana y japonesa son «suficientes como para saber que no merece la pena correr el riesgo». «Si algo debemos aprender de las catástrofes de Chernóbil y Fukushima es que la energía nuclear es ingobernable porque siempre podrá ocurrir un suceso improbable y porque las consecuencias de un accidente grave son sencillamente devastadoras», aseguraron.
Además, recordaron que la central de Santa María de Garoña acaba de cumplir 40 años de funcionamiento, «diez años por encima de su vida de diseño», y que es «una central gemela» de uno de los reactores accidentados en Japón, con «los mismos defectos técnicos». «Cada día que pase envejeciendo Garoña, el riesgo aumenta y ya no podemos, no queremos, permitirnos otros Chernóbil», señalaron.
Por ello, exigieron su cierre «inmediato y definitivo», así como la paralización del proceso de selección de la ubicación para el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos radioactivos, al que optan tres municipios de Castilla y León.
Por su parte, Miguel Ángel Ceballos, portavoz de Ecologistas en Acción, remarcó que el accidente en Japón ha hecho que «el mito de la seguridad de la energía nuclear haya saltado en mil pedazos» y consideró una «irresponsabilidad» mantener Garoña en funcionamiento.