Maridar la gastronomía, el turismo y la variada despensa vallisoletana era el objetivo de la campaña 'Provincia de Valladolid. Cada estación un gusto', una iniciativa que la Diputación de Valladolid ha dado por concluida con el inicio de la primavera. Algo más de tres mil comensales han tenido la oportunidad de degustar los menús ofertados -uno por cada estación- en alguno de los 88 restaurantes participantes y, aunque la cifra no es demasiado abultada, la institución no duda en calificar la campaña de exitosa.
«El objetivo, que era promocionar la gastronomía a través de los productos de la tierra, se ha cumplido con creces. Su éxito -explica el diputado de Turismo, Alejandro García,- va más allá del número de menús vendidos, porque con las distintas herramientas (página web, campañas de publicidad, logotipos en los establecimientos o cartas personalizadas) hemos dado a conocer un poco más los platos típicos, los productos locales y los restaurantes».
La oportunidad o no de repetir una experiencia que comenzó en abril de 2010 y ha concluido este mes de marzo «depende de lo que decida el equipo de gobierno que resulte de las elecciones». Para García lo principal sería «aprender de los errores y mejorar» pero, sobre todo, seguir trabajando en colaboración con todos los sectores implicados: asociaciones de hostelería, asociaciones de productores, Academia de Gastronomía, Cámara de Comercio o Asociación Provincial de Confitería y Pastelería, entre otros.
Consecuencias nocivas
Los restaurantes adheridos, ubicados en 37 municipios y la capital, han diseñado los menús de temporada con los productos más representativos de su zona y un precio máximo de 25 euros. Además, y este ha sido otro de sus valores añadidos, los comensales han recibido entradas gratuitas a los centros turísticos de la Diputación más próximos.
La lenteja pardina o el pichón de Tierra de Campos, el lechazo del sur y el este provinciales o la caza de la zona oeste han sido los productos más demandados, todos ellos regados con alguno de los caldos de las cinco denominaciones de origen con representación en la provincia y endulzados por postres y dulces típicos como las 'marinas', las almendras o los mantecados, y acompañados por pan de Valladolid.
Según el cuestionario de satisfacción repartido por la Diputación, la mayoría de los restauradores y comensales participantes consideran «muy interesante» la iniciativa, si bien algunos no han obtenido los resultados esperados debido, en parte, a la situación económica actual, indican.