El Obispado de Segovia ha denunciado el robo del sagrario con la reserva eucarística del interior de la iglesia de San Cristóbal de Moral de Hornuez. La parroquia celebrará este domingo, a las cuatro de la tarde, una misa presidida por el obispo de Segovia, Ángel Rubio, como «acto de reparación y desagravio por los incidentes sucedidos la semana pasada».
El Obispado destaca, a través de un comunicado, que no solo se trata de un robo, «y por tanto un delito, sino también una profanación». Por ello, expresa su más «rotunda condena» y anuncia la celebración de la ceremonia eucarística «como modo de expresar la exaltación y expresión de amor a la Eucaristía».
El Obispado ha presentado ya la correspondiente denuncia y la Guardia Civil ha abierto una investigación para tratar de localizar a los ladrones y recuperar lo robado.
La parroquia de Moral de Hornuez cuenta con unos 50 feligreses de manera permanente y cada fin de semana acude un grupo considerable de hijos del pueblo residentes principalmente en Madrid. Asimismo, cuenta con el santuario dedicado a la Virgen de Hornuez, que reúne a una gran cantidad de devotos de toda la comarca nordeste de la provincia, y también de Burgos y Soria.
Actualmente, la parroquia está atendida por el sacerdote que reside en Campo de San Pedro, quien semanalmente acude, sábados o domingos, «a celebrar con esa pequeña comunidad cristiana el Día del Señor».
El sacerdote eludió hacer declaraciones sobre el robo y se remitió al comunicado difundido por el Obispado de Segovia.
20 sustracciones en enero
Una veintena de iglesias de la provincia fueron asaltadas por ladrones en un espacio de dos semanas el pasado mes de enero, aunque en la mayoría de las sustracciones los botines apenas superaron los 15 y 20 euros. Sin embargo, el elevado número de incidentes, casi dos por día, hizo saltar la alarma y la Guardia Civil abrió una investigación, que desembocó en la detención de dos personas presuntamente relacionadas con los robos.
Como explicó entonces el delegado de Patrimonio de la Diócesis de Segovia, Miguel Ángel Barbado, los rateros iban más a por el dinero que a por las obras de arte, ya que retablos, cálices, pinturas, frescos e imágenes aparecieron intactos. En algunos casos, los autores de los robos levantaron la custodia para después dejarla a la salida del mismo templo o apalancaron sagrarios en busca de un botín en metálico, como ocurrió en Basardilla.