«Lo que se publica en el BOE tiene un rango de validez de entre 24 y 48 horas, pero como país deberíamos asumir la responsabilidad de lo que se ha hecho hasta ahora. Si no, no vamos a recuperar el dinero y la inversión de fuera, que ha huido por estos cambios constantes de regulación».
Juan Carlos vive, a sus 47 años, en un pueblo de Soria. Desde joven tuvo inclinaciones conservacionistas. Treinta años después, algunos de aquellos deseos son realidad. Rodeado de aerogeneradores sonríe satisfecho. «Es importante para mí saber que cuando abro el ordenador en mi casa o arranco las máquinas en el taller de mi empresa, una parte importante de la electricidad que consumo sale de aquí mismo, del empuje del viento y no de quemar energías fósiles contaminantes», argumenta. Algunos vecinos suyos son los artífices de ese cambio en la manera de generar energía. La decimoprimera sesión de los Desayunos Empresariales organizados por EL NORTE DE CASTILLA y la agencia Comunicación Profesional convocó a empresas del sector de las energías renovables. A la cita asistieron representantes de seis compañías que operan en Castilla y León y de la Asociación de Productores de Energía Eólica de Castilla y León (Apecyl), reunidos en un salón del hotel Novotel El Palero, de Valladolid, para analizar el sector, sus pretensiones, su deriva actual y el futuro que se imagina para una actividad capaz de generar 5.500 empleos en las provincias de Castilla y León. Los convocados afirman que, de no haberse producido el parón en la puesta en marcha de instalaciones provocado por los cambios normativos, podrían haberse sumado otros dos mil empleos.
Distintas facetas
La mesa estuvo compuesta por compañías de diverso rango y dedicadas a múltiples facetas de las energías renovables, es decir, aquellas que se generan mediante elementos que no se consumen en su totalidad y que tienen capacidad de regeneración. Así, Teodosio del Caño acudió en representación de Onyx Solar, firma que propone la sustitución de materiales convencionales en la construcción por otros que logran ahorro energético en los edificios y además, son capaces de generar energía eléctrica fotovoltaica apta para el autoconsumo. También del campo fotovoltaico y de la energía solar térmica acudió Enerpal, representada por su director general, Santiago Sánchez, una de las más veteranas del sector y con experiencia en la ejecución de parques fotovoltaicos y eólicos. Junto a los anteriores se sentó el presidente de Inmeva, David Mato. El grupo aglutina a una docena de empresas que se ha diversificado desde la instalación hasta la generación de energía fotovoltaica. Ha instalado la cubierta fotovoltaica del centro de convenciones de Puerto Rico, tiene dos proyectos en ejecución en Italia y uno más en Francia a partir del verano. Corporación Llorente, grupo con implantación en los parques eólicos, socio de las cinco grandes compañías de distribución eléctrica de España y que investiga en otras actividades como la reutilización de aceites de cocina como combustible o la pila de hidrógeno estuvo representada por su vicepresidente, Patricio Llorente. Alfonso Calderón acudió como director de Cenit Solar, surgida de la investigación en el parque tecnológico de Boecillo y que se extiende por proyectos fotovoltaicos y térmicos, pero que trabaja con calderas de biomasa e instalaciones de geotermia y con ellos se sentó Fernando Martínez Riaza, director regional de Iberdrola Renovables, líder en instalaciones eólicas en la comunidad. Acompañó a los demás en la charla Javier Gracia en su calidad de presidente de Apecyl.
Emergente a medias
La preocupación por los numerosos y sucesivos cambios normativos que han afectado al sector llena buena parte de la conversación. Todos resaltan la dificultad añadida para un negocio el que se desarrolle entre una regulación cambiante, que pone en peligro planes de futuro y ahuyenta a posibles inversores. Así que, a pesar de los parabienes de los sectores políticos y sociales, la realidad es que las energías renovables, área económica emergente en el mundo, no acaban de convertirse en motor de cambio de la economía de Castilla y León. «Porque es un mercado muy difícil», razona David Mato. «Yo no he tramitado ningún parque eólico, pero tengo entendido que se tardan muchos años en tramitar y no siempre está uno en el mismo estado de ánimo. En Italia se tramitan las instalaciones fotovoltaicas en seis meses», dice como ejemplo.
«¿Y cuánto se tarda en España?», pregunta el director general de EL NORTE, Ignacio Pérez, que forma parte de la tertulia. «Pues en fotovoltaica, tenemos presentados varios proyectos y hay un registro de preasignaciones y lo que presentas hoy te lo aprueban dentro de cinco años», responde Mato. «Pero eso pone en serias dificultades a la iniciativa privada. Me parece increíble», comenta Pérez.
Todos de acuerdo. La inseguridad jurídica obstaculiza de forma severa el crecimiento. Así que... ¿mejor mirar hacia otro lado cuando se piense en invertir? «No, no, te equivocarías», puntualiza Santiago Sánchez. «Debes invertir en renovables. Javier Gracia lo ha explicado bien, la cosa no está tan bien como hace cuatro años, pero sigue siendo un producto bueno y de futuro», argumenta. Lo apoya Fernando Martínez: «Como inversor, creo que queda un largo recorrido. Europa nos impone unos objetivos de energía renovable y habla de 35.000 megavatios de generación eólica, así que si ahora hay veinte mil, en los diez próximos años habrá que instalar otros quince mil». Apostilla Gracia: «El sector de la energía es indiscutible que es rentable. Lo que hace falta de una vez es definir cuál es el modelo energético que queremos tener. Ademas, aquí sabemos hacer las cosas muy bien», añade.
Y todos coinciden: hay tecnología, hay empresas y hay una cadena de valor completa. «El 85% de los componentes de la industria eólica se construyen en Castilla y León», asegura Patricio Llorente. «Esto demuestra nuestra eficiencia y sobre todo, una prueba de ello es que en estos momentos, los fabricantes de la comunidad están sacando sus máquinas fuera, hacia otros mercados», agrega. A pesar de las dificultades y más allá de las normas, los empresarios ven con optimismo el futuro de un sector empujado por el viento y el sol.