Natural de Astudillo, donde nació en 1960, Santiago Zurita Manrique ejerce de profesor de Inglés en el IES Vega del Prado de Valladolid. Licenciado en Historia por la Universidad de Valladolid, su formación académica no ha desaparecido. No solo la cultiva leyendo, sino también creando literatura. Los días anteriores a la muerte del almirante más famoso de la era de Felipe II, el marqués de Santa Cruz, héroe de Lepanto y responsable de la construcción y preparación en Lisboa de la hoy conocida como 'Armada Invencible' con el fin de invadir Inglaterra, es el transfondo histórico de la primera novela de este profesor que lleva por título '1588: no tengo más que darte' y se presenta hoy en la librería Oletum de Valladolid (19.30 horas).
Consciente de que Santiago Zurita Manrique tenía especial predilección por el estudio de la época de Felipe II -a través de las lecturas tanto históricas como de novela y teatro del siglo XVI y XVII-, un periodista de Cuéllar (Segovia) le encargó un artículo sobre lo que ocurrió en 1588, y este texto fue el origen de la novela. Los viajes a Irlanda -donde se hallan los restos de 'La Girona', la galeaza de la 'Armada Invencible', conservados en el museo del Ulster-, Inglaterra y Estados Unidos supusieron para el escritor la oportunidad de recopilar el material necesario para entender a la figura histórica de Felipe II. La gran admiración por este personaje y por intentar desvelar lo que ocurrió en Lisboa antes y después de la muerte del marqués de Santa Cruz le llevaron finalmente a escribir la novela.
La obra combina esta dimensión histórica con tramas de espionaje, amores y venganzas. El propio autor explica los límites de la ficción y de la historia. «Hay de las dos cosas, aunque la ficción domina la novela. La guerra estaba presente en todas familias españolas, y eso era un hecho. Tenemos además personajes que existían en toda Castilla, judíos conversos, moriscos expulsados de las Alpujarras y esparcidos a lo largo y ancho de esta tierra, castellanos viejos o individuos atrapados bajo la atenta mirada de la Inquisición. Por tanto es ficción, pero con una base histórica que refleja parte de aquella sociedad», señala Santiago Zurita.
La base histórica de esta obra es la documentación. «Hay mucha documentación sobre este período, y llevo muchos años leyendo manuscritos de Felipe II y de sus almirantes, así como libros de prestigiosos historiadores nacionales y extranjeros», explica el novelista, cuya primera vocación fue la de médico, llegando a cursar dos cursos de Medicina. Pero lo dejó y se marchó a Estados Unidos. Fue a su regreso cuando estudió Filosofía y Letras. El profesor es consciente de que las novelas historicas ocupan en la actualidad un lugar relevante en las mesas de novedades de las librerías. «No en vano, tal vez la historia es la base de nuestra existencia, y sin ella nos sentiríamos un poco huérfanos. Con la historia aprendemos que las cosas de hoy son mejores que las de ayer. Abrimos el frigorífico por la mañana y nos damos cuenta de que es todo un milagro. Vemos a nuestros hijos crecer en paz y nos damos cuenta de que es otro milagro. La vida en el siglo XVI era incierta y no te pertenecía. Alguien superior en la jerarquía te señalaba con el dedo y ya eras hombre muerto», concluye.