La lluvia y el control y vigilancia policiales impidieron ayer que la tradicional champanada de estudiantes pudiera celebrarse de forma masiva en el lugar que estaba inicialmente previsto, la Escuela Superior de Ingenieros de Telecomunicación. Tanto el Rectorado de la Universidad de Valladolid, como el Ayuntamiento, habían advertido desde hace unos días que no se iba a permitir el consumo de alcohol en el campus universitario de la Esgueva, por lo que desde primeras horas de la mañana efectivos de la Policía Local se situaron en las inmediaciones de la Facultad de Económicas e Ingenieros Industriales, escenario este último de anteriores concentraciones juveniles.
La presencia de unos 60 agentes en ese punto de Pilarica disuadió a grupos de universitarios y estudiantes de Bachillerato, que se acercaron desde otros centros de la capital. La lluvia que desde media mañana comenzó a caer hizo el resto. No se pudo observar, como el pasado año, a jóvenes con bolsas llenas de bebidas compradas en los supermercados para hacer botellón.
La alternativa a la tradicional champanada la ofrecieron los dueños de una decena de bares de la zona de la Antigua, que con ofertas de bebidas alcohólicas (tres 'cachis' a 5,5 euros, chupitos a 1,20 y copas a 2,5 euros, más bolsa de cotillón) lograron que sus locales se llenasen al completo entre las 12.00 y las 19.00 horas. El 'pacto de precios' comprendía también la venta de botellas de cava a 5 euros.
La mayor afluencia de jóvenes se concretó en las calles Paraíso y en la plaza de San Miguel, donde una treintena de policías municipales controlaban que al interior de los locales no accedieran menores.
También los propietarios de los establecimientos contrataron a vigilantes que comprobaban la edad de los asistentes. Además, los agentes municipales tuvieron que intervenir para que no se ocupasen las calles, en una zona especialmente congestionada ayer para acceder al Clínico y a la calle Angustias. Fuentes de la Policía Municipal indicaron que no se registraron incidentes reseñables, y tan solo se levantaron menos de media docena de actas por consumo de alcohol en otra zona, en este caso cerca del Campo Grande, infracciones sancionadas con entre 60 y 600 euros.
El fiasco de la champanada 2010 llevó a Eduardo Carazo, presidente de la Asociación para la Defensa de los Derechos de los Estudiantes, a reclamar nuevamente un espacio público para que los universitarios puedan celebrar esta concentración lúdico-festiva, como sucede en otras ciudades españolas.
«En Palencia, Sevilla o Granada los ayuntamientos habilitan zonas en las que se garantizan este tipo de actos. Para el año que viene seguiremos reclamándolo», añadió.